martes, 23 de febrero de 2016

El Duelo como fuente de crecimiento

La palabra "Duelo" tiene una proveniencia latina (Dolus) que significa "dolor". Cuando hago referencia al Duelo, me estoy refiriendo a la experiencia de dolor que significa el desapego, la despedida de alguien o algo de nuestras vidas (personas, mascotas, trabajos, objetos, etc.), que algunos le llaman también "pérdida".

Al respecto, existe material de divulgación, investigaciones sobre la experiencia de duelo, que marcan algunas referencias de los aspectos comunes; sin embargo, existen también los aspectos singulares de cada uno. Cuando hablo de aspectos comunes, me refiero a las distintas similitudes que existen en la manifestación del duelo en cualquier persona; cuando menciono aspectos singulares me refiero al modo en que las personas desde su particular forma de estar en el mundo son capaces de asimilar y transitar hasta agotar el duelo o de desatenderlo.

ASPECTOS COMUNES EN EL DUELO

Elizabeth Kübler-Ross (1926 - 2004) fue una Médico - Psiquiatra Suiza que se dedicó a acompañar a las personas en el camino de la enfermedad terminal, a través de los cuidados paliativos, siendo una figura significativa en la Tanatología. Ella tipificó el duelo en 5 etapas:

  1. Negación.- Es la fase en que la persona se dice a sí misma "esto no me está pasando a mí", es vivir como si no hubiera ocurrido nada.
  2. Enfado, Indiferencia e Ira.- Es una fase en la que el doliente, experimenta enojo y culpa, que puede expresar culpándose a sí mismo y/o al "objeto" del duelo.
  3. Negociación.- En ésta etapa el doliente busca una solución a la pérdida, es decir, mira el "hecho" como un problema que trata de resolver, aún cuando éste no es resolvible.
  4. Dolor Emocional.- Es la etapa de tristeza por la separación.
  5. Aceptación.- Cuando el doliente asume que la separación es inevitable y supone una reconfiguración de la situación de vida.

Por su parte, Fernández & Rodríguez (2002), en una publicación titulada "Intervenciones sobre problemas relacionados con el duelo en situaciones de catástrofe, guerra o violencia política", señalan que las manifestaciones corrientes del duelo son:

  • Sentimientos: Tristeza, rabia (incluye rabia contra sí mismo e ideas de suicidio), irritabilidad, culpa y autorreproches, ansiedad, sentimientos de soledad, cansancio, indefensión, shock, anhelo, alivio, anestesia emocional.

  • Sensaciones Físicas: Molestias gástricas, dificultades para tragar o articular, opresión precordial, hipersensibilidad al ruido, despersonalización, sensación de falta de aire, debilidad muscular, pérdida de energía, sequedad de boca, trastorno del sueño.

  • Cogniciones: Incredulidad, confusión, dificultades de memoria, atención y concentración, preocupaciones, rumiaciones, pensamientos obsesivoides, pensamientos intrusivos con imágenes del muerto.

  • Alteraciones Perceptivas: Ilusiones, alucinaciones auditivas y visuales, generalmente transitorias y seguidas de crítica, fenómenos de presencia.

  • Conductas: Hiperfagia o anorexia, alteraciones del sueño, sueño con el fallecido o la situación, distracciones, abandono de las relaciones sociales, evitación de lugares y situaciones, conducta de búsqueda o llamada del fallecido, suspiros, inquietud, hiperalerta, llanto, visita de lugares significativos, atesoramiento de objetos relacionados con el desaparecido.

Todo lo descrito hasta aquí, son definiciones de los alcances de la vivencia del duelo, no quiere decir que en un duelo vayamos a vivir todo esto.

Los duelos constituyen una condición natural, un estado de tránsito, por un cambio biográfico importante dada la desvinculación (algunos llaman pérdida), con algún objeto, animal o persona significativa.


Dinámica Psicológica en el Duelo

Cuando nos vinculamos, sea con personas, animales o cosas, una de las características del vínculo es que en el "objeto vincular" depositamos nuestras proyecciones. Proyectar significa, identificar características propias (sea que las reconozcamos o no) en el "objeto vincular", es decir, decimos de los demás aquello que contenemos. Pondré un ejemplo con un ejercicio muy sencillo que trabajamos en terapia Gestalt: Elige un objeto que llame tu atención del salón en el que te encuentres. Ahora ponte en contacto con él, es decir, míralo, tócalo, identifica sus características. Ahora juega a que te conviertes con todo tu cuerpo en ese objeto y preséntate diciendo las características que tienes como el objeto, ejemplo, "soy un closet y me caracterizo por ser contenedor, acogedor, facilito el orden,, etc.". Una vez que te presentaste como el objeto, entonces ahora repite exactamente las mismas características, pero desde la persona que eres: "Soy Oswaldo y me caracterizo por ser contenedor, acogedor, facilito el orden, etc.". Cuando me doy cuenta que esas características las contengo también, entonces recupero mi proyección, entonces conozco algo más de mí, integro una característica propia que había alienado a través de la proyección.

Cuando ocurre un duelo, significa que en el "objeto del duelo" (sea persona, situación o cosa), hemos depositado una serie de proyecciones y cerraremos el duelo cuando éstas proyecciones las recuperemos. Ejemplos claros: "Fulano se llevó mi felicidad, nunca más sonreiré" "Mis ganas de enamorarme se fueron con él" "Desde que perdimos la casa nunca experimenté la sensación de estar en casa nuevamente", etc.


ASPECTOS SINGULARES EN EL DUELO

Los aspectos singulares serán las formas particulares en que cada uno asimila la experiencia, en el modo de recuperación de la proyección. Tiene que ver con preguntarse a uno mismo "y ahora que ocurrió... ¿qué tengo que ver con ésta ruptura del vínculo?" (en el caso haya sido partícipe de una situación reversible o transformable como una ruptura amorosa, desvinculación laboral, etc.), en el caso que sea alguna situación súbita, como una muerte repentina, "¿qué es lo que me duele?" "¿qué necesito para despedirme?", si ésta situación se prolonga, "¿de qué manera me impido soltarlo?" y al descubrirlo, impregnarse del coraje necesario en el que puedo pasar del "vete o lárgate" al "me voy, me largo, te saco de mi vida, te digo adiós". 

Éstas preguntas son una guía para empezar un movimiento diferente de vida, ese punto en el que podemos comprender que crecer implica soltar, que amar también significa despedirse, y de este modo abrirnos a entender el misterio cósmico de que todo ciclo tiene un final, comprender que la muerte es un momento de la vida como lo es el nacer, comprender que la muerte es parte de la vida y no su opuesto... descubrir, comprender, asimilar y seguir viviendo...


El "Después"

El después significa, pasado el duelo, es decir, que cuando ha pasado ya el tiempo y vuelvo a mirar hacia la situación, entonces puedo descubrir que ahora veo diferentes las circunstancias, hago una lectura distinta y hasta puedo descubrir la gratitud, por caótica que haya sido la experiencia, la gratitud de que en ella pude descubrirme, pude conseguir una pieza más de todos los fragmentos en que me he dividido en la vida y puedo experimentar un poco más de mí, puedo experimentarme más completo, porque el pegamento de ese fragmento a este que soy se llama "amor" y amarme implica mirarme sin enjuiciarme, recibirme, expresarme, pedir la forma en que necesito ser acompañado, escucharme, asistirme tal como lo necesito y entregarme a este ser reparado, hasta que puedo despertar y darme cuenta que ya no estoy siendo reparado, ahora soy amorosamente, ahora soy amor y soy cuidado.

Cuando ocurre este después, seguro que el duelo será una experiencia cercana porque alguna persona querida lo vivirá y acudirá a nosotros como amigos y en ese momento, no evitaremos el dolor de nadie, ni el propio, sino que acogeremos, escucharemos, alentaremos, contribuiremos en la reparación del otro y nuevamente el despertar, para darnos cuenta que podemos tratar al otro de esta manera, simple y sencillamente porque así nos estamos tratando.

De alguna manera, el duelo es una experiencia que vivida a plenitud, nos sirve de ruta para hallarnos, para comprendernos y comprender a los demás, para comprender la vida, y para integrarnos con nuestra propia capacidad sanadora mediante el amor.








viernes, 29 de enero de 2016

Felicidad: la exigida y la fluida

A finales de los años 90`s, empezó un movimiento en la Psicología que ha ido tomando fuerza con el tiempo, debido a la línea de investigación y temas abordados; se llama Psicología Positiva, la cual fue promovida en el inicio por Martin Seligman y Mihaly Csikszentmihalyi. Ellos partían de la idea de que la Psicología se había dedicado a estudiar el enfermar mental, la psicopatología (a lo cual designaron como "lo negativo") y no de los aspectos sanos del ser humano como el bienestar psicológico, optimismo, la felicidad, etc.

Honestamente, no me siento conforme con utilizar las palabras "positiva" o "negativo" ni pienso en el enfermar como opuesto a la salud, sin embargo, me alegro de saber que existen, pues le dan un espectro mayor de estudio a la psicología.

Uno de los temas más estudiados por ésta corriente se llama Felicidad, la cual también es vista como sinónimo de Bienestar Subjetivo y Flujo Positivo.

A lo largo del tiempo, alrededor del tema "Felicidad" se han presentado una serie de asociaciones que coinciden probablemente con los paradigmas dominantes de cada época. Por ejemplo, en el año 1967 un tal Warner Wilson concluyó en su estudio que la persona feliz es "joven, saludable, bien educada, extrovertida, optimista, libre, religiosa, casada, con alta autoestima, moral de trabajo, aspiraciones modestas, de cualquier sexo y de una amplia gama de niveles de inteligencia" (citado por Cuadra, H. & Florenzano, R.; 2003). Esto quiere decir que la felicidad estaba asociada a características demográficas, como la edad, el sexo, la condición socioeconómica, etc. Hoy por hoy, la felicidad está más asociada a los procesos que están involucrados en el bienestar, como lo señala Csikszentmihalyi (1999), cuando habla del llamado Flujo Positivo: "estado en el cual las personas se hallan tan involucradas en la actividad que nada más parece importarles; la experiencia, por sí misma, es tan placentera que las personas la realizarán incluso aunque tengan un gran costo, por el puro motivo de hacerla".

Y hay psicoterapeutas, que no tienen nada que ver con el movimiento de la Psicología Positiva, como Barry Stevens, que en su libro "No empujes el río porque fluye sólo" dice que "la Felicidad consiste en permitir que las cosas ocurran" (volveré a ésta cita más adelante), y así en diversos espacios terapeúticos, sobretodo en los Gestálticos, la felicidad tiene que ver con esto, con un estado, con una actitud inclusiva de las diversas emociones que nos permitimos vivir, abriéndonos a las situaciones que vivenciamos, abriéndonos a la vida.

La exigencia de la Felicidad

Le llamo "exigencia de la felicidad" a éste afán marketero-publicitario de vender la felicidad, de tratar de asociar felicidad a la compra, de "generar necesidad" en las personas para que en la compra el consumidor se sienta "feliz". Además de toda una cultura que nos vende el mundo partido en dos, entre las cosas "positivas" y "negativas", asociando la felicidad a "estados positivos". Como la primera investigación que cité de Warner Wilson. Con esos resultados en la investigación, para ser feliz habríamos de haber nacido en "el lugar correcto", que significaría un hogar con poder adquisitivo y donde hayamos tenido acceso a una educación de élite.

El tema es que hasta el día de hoy, nos vamos comprando esa idea y andamos exigentes con nosotros mismos por vivir "felices". Un claro ejemplo de la venta del "bienestar" es que hoy por hoy está de moda el control de todo, incluido el horario: ir al gimnasio y al nutricionista para trabajar la imagen, contratarse un Coach para trabajar las "fortalezas" y disminuir los "defectos", crear un perfil de facebook que venda (todo es maravilloso, tan maravilloso que no se diferencia lo íntimo de lo público, y se muestra la comida que cada uno come, los lugares a los que va y viaja, etc.), tener mascota y contratar un entrenador de mascota (sea perro, gato o la mascota que sea), volverse defensor de los animales vía Facebook (es decir, un activismo virtual y no real), beber el fin de semana porque "toda la semana trabajé" y por si fuera poco aspirar a un proyecto de vida que incluya la pareja perfecta e hijos si es posible, en las mejores condiciones económicas posibles, con los mejores juguetes posibles, etc., con la boda del año, en la que cada uno termina endeudado, en una ceremonia de una religión en la que no cree o cree de modo "ligth" (a conveniencia) porque no cumple con su ideología o preceptos.

Y así, la felicidad empieza a ser una carga muy pesada...


Fluir como un río, formar el propio cauce en contacto con la tierra... Ser Feliz

Quiero volver a Barry Stevens: "la felicidad consiste en permitir que las cosas ocurran". Tal como lo entiendo, desde el enfoque no sólo de terapia sino de vida que tengo y que voy descubriendo, tanto en mi vida como en la de las personas que acompaño; ésto se traduce en soltar la idea de que tenemos el control, cuando el control es una ilusión. Dejar que las cosas ocurran, que los acontecimientos pasen no significa desidentificarse de la vida ni soltar el protagonismo de la misma; simplemente significa que estemos dispuestos, abiertos a los acontecimientos que vivimos y en ellos hallemos el escenario de descubrimiento de nosotros mismos y del mundo, en aquellas circunstancias que no dependen de nosotros, utilizando y desarrollando nuestros recursos personales, de vida, no sólo psicológicos, sino más íntegramente humanos, organísmicos. Significa entregarnos.

Pongo el ejemplo de las olas en el mar; no se trata de luchar con el mar y sus olas, sino de tomar la fuerza de las olas para movernos, para surfearla... no se trata de luchar contra la vida y lo que vivimos, se trata de tomar la fuerza de la vida, se trata de surfear la vida.

No pretendo dar fórmulas de felicidad, no lo pretendo porque no creo que exista, pienso que la felicidad es permitirnos descubrir en nuestra experiencia y la experiencia de cada uno es muy particular. En todo caso, sí creo que hay ciertas asociaciones, respecto a lo que no es felicidad o lo que no la incluye:

- La felicidad no es una compra ni una adquisición.
- La felicidad no es una persona.
- La felicidad no es un espíritu que nos posee y no proviene del poder de alguien, en todo caso, se construye en la disposición del encuentro con alguien.
- La felicidad no es una acción.
- La felicidad no es una emoción, quiero decir más precisamente, la felicidad no es alegría (puede incluirla, pero no es lo mismo).

Alguna vez le escuché a Claudio Naranjo en un SAT, que quien se siente feliz, se siente saludable, pues hoy por hoy, feliz es sinónimo de saludable.Considero también que la felicidad la construimos cuando aquietamos al juez interior con el que nos juzgamos por cada acto de nuestra vida y empezamos a abrazar cada parte de nosotros mismos con aceptación y respeto; siendo así, nuestra felicidad incluye la contemplación, el encuentro, el compartir, el hallarnos entrañables con la vida y nuestros semejantes, el placer, el gozo, el regocijo y la entrega.  La felicidad incluye el experimentarnos vitales e invita al amor.

No sé si implica algo más, esto es lo que voy descubriendo, no pretendo que sea una receta, en todo caso, si se convierte en el punto de partida de cada uno para explorarlo, bienvenidos...





















miércoles, 30 de diciembre de 2015

Con la Consciencia Fragmentada

En estas fechas, finales del año, cuando hago un repaso de lo sucedido, lo transitado, lo experienciado y lo vivido, conecto con las preguntas de siempre, las más existenciales, empezando por: ¿qué sentido tiene todo esto que vivo?¿Cómo hago para estar en esta situación?, pasando a ¿qué sentido tiene esto que le está ocurriendo a los demás? y continúo con una larga lista de preguntas a las que vuelvo y reviso una y otra vez...

Desde hace muchos años, incluso recuerdo que desde niño, empecé a cuestionar el sentido de estar vivo, el sentido de la existencia, no entendía los cambios rotundos que invitan a decisiones de vida importantes (como una mudanza, como un cambio de colegio, cambios económicos, etc.), no entendí qué sentido tenía que vaya al colegio; incluso recuerdo un compañero, que siendo adolescente se suicidó. Recuerdo muchas circunstancias con las que estuve siempre invitado a cuestionar la existencia, la vida, Dios, el cosmos, etc.

Desde hace muchos años, viviendo y siendo testigo de acontecimientos como éstos, me convertí en un buscador, y tal vez ni siquiera me convertí, sino que me hallé así, buscando, movilizado por mi propia angustia, la cual llamaría existencial. He pasado por distintas filosofías, religiones, prácticas, retiros, ayunos, etc. Me licencié como psicólogo y luego me especialicé como Psicoterapeuta, he pasado por distintos enfoques también, diversas experiencias y es curioso, nunca hallé una respuesta absoluta (ya dudo de que exista), lo que si he hallado son rutas y lo curioso es que así como dijo San Agustín "todos los caminos conducen a Roma", me doy cuenta que todos los caminos conducen a mí.

Me he ido hallando y me llamo Mismidad. Me leo y suena a filosofía Yoica, y así lo entendí en el inicio, y empecé a adoptar esta frase de "a la mierda el otro" "que se haga cargo" (entendiéndolo como un "que se joda"). Seguí caminando esta senda y me fui hallando con la imperiosa necesidad de un Tú, es decir, de un otro, de la Otredad. Nos guste o no, necesitamos el contraste para establecer configuraciones del mundo, para delimitar, y la posibilidad de la existencia del otro,  me convoca a mirar más allá de mí, a contemplar, a encontrar, a resonar, a fugaces instantes de eternidad.

Hoy, a estas alturas del camino, lo que voy encontrando es la trascendencia de los instantes a través del encuentro con otro, la trascendencia de la existencia a través del vínculo, el crecimiento a través del compartir con los demás, un compartir comunal, es decir, tomar decisiones y mirar desde lo conectados que estamos, cómo mis decisiones afectan al otro (pareja, familia, amigos, compañeros de trabajo), compartir y trazar rutas comunes para que cada uno se halle Mismidad, tome de referencia Otredad y lleguemos así al registro de nosotros Comunidad.

No tengo muchas respuestas claras, sino fragmentos de una muy larga; por distintos lugares veo cada vez más convocatoria a la concientización, sobre el planeta, el descubrimiento personal, la conciencia planetaria, la interconexión de todos como una gran matrix, etc.

Los fragmentos que hallo, son los que he venido describiendo hasta aquí, y aún siguen mis preguntas, como por ejemplo: ¿es necesario un Dios?¿una religión?¿creer?¿fé en lo que no está presente o presencia en el aquí y ahora?

He hallado algunos fragmentos, como digo, puedo decir aún con la consciencia fragmentada, que tengo rastros, aún no certezas más que las caminadas.... hallé una carta del 2009 con la que hago más vigente esta pregunta ¿necesito un Dios?; una canción de Vangelis (Conquest of Paradise), que dice "hay rayos de luz en el corazón del hombre, que desafían la muerte de la noche, un rayo que brilla en cada alma como las alas de la esperanza cogiendo Vuelo"; Dos Oración de San Francisco de Asís, y un dicho druídico. (Todas anexadas al final)

Con la Conciencia fragmentada, aún me pregunto, aún busco y me mantengo vivo descubriendo, en el día a día, en mi encuentro con otros, sea mi pareja, mis amigos, mi familia, los demás... en el día a día, descubro a través de ser testigo de la transformación y crecimiento personal de otros. Día a día descubro, mi ser un elemento más de la naturaleza como lo son los árboles, los animales, el paisaje, mis semejantes.

Aún no tengo respuestas completas; Sí tengo un camino de respuestas en mis experiencias, sí tengo respuestas en el ahora del encuentro; no hallo filosofías certeras, no hallo religiones que convoquen la unidad sin querer imponerse como la verdadera, hallo mi conciencia fragmentada pues aún no puedo integrar todo esto, sólo tengo rastros y entre estos rastros me hallo, contigo, conmigo, con todos.... a veces me vuelvo a perder y tengo la suerte de hallar el camino de regreso....

Me quedo con una frase de Jorge Drexler en su canción "Bolivia", frase a explorar, frase de rastros: "Los caminos de ida, en caminos de regreso se transforman, porque eso, una puerta giratoria.... no más que eso es la historia".





ANEXO 1:

Para:     Dios

Creador y Padre de todo lo creado

Estimado Dios Mío:

En ocasiones, cuando me hallo con el recuerdo roto, parece que en el HOY te olvidas de mí… parece que en el HOY te cansaste de mí…

Ya que cuando te busco no te encuentro, he optado por no buscarte, tal vez así, mi única compañera de viaje (la esperanza) me permita pensar que te animarás a volver, que te animas a buscarme, ya que te extraño y perdí el camino de regreso… tal vez sólo quede caminar, al final, a pesar de todo, el mundo sigue girando…

A veces, buscar el límite y conocerme, me arriesga, ya que supone el alejamiento; sin embargo, como la lucha que es (a pesar que siempre la perderé ante tí), no la dejaré hasta que me bendigas, pues he luchado tanto por mi solitud y mi soledad, que ahora que se hace presente, me descubro en el límite de mí mismo, en esa parte extraña de mis fronteras donde comienza el otro, donde comienzas tú... que no dejan de ser mías, que no dejan de ser mi mismo.

¿Es que eres tan difícil?

No lo sé… pero aunque no lo sepa, se debe ocultar un sentido en ese extraño ritual de volver a la fuente… calma mi sed, hazme volver, hazme descubrir, hazme… re-hazme… para volver a partir, ser ese errante vagabundo del mundo con brillo tuyo, que se pone de novio con la oportunidad que le diste, con la posibilidad que le diste…. Con la vida.

Ya no se qué más hacer, salvo dejar de hacer… ¿qué quieres que haga?... ¿hay algo que hacer?

Nada se compara a la dulzura con la que me miras, la brisa con la que me rozas, el silencio en el que das espacio a mi clamor, a mi grito ahogado, tal vez no escuchado (aún no lo sé), en el cual vacío de mí y vacío de ti busco llenar-me… ¿es acaso esto un grito? ¿es acaso un reclamo? Es simplemente la búsqueda del eco que hay en este espacio, ese eco que vuelve con algo de ti para que en las mismas palabras me responda, para que en las mismas palabras me respondas… ese eco que vuelve con algo tuyo, con algo mío, con algo de mundo, con algo de eternidad…

No sé qué más decir-te, no sé qué más clamar-te y reclamar-te… no sé con qué más adorar-te, ¿es que acaso ser mi mismo no basta? Si con cantar-te bastara, si con recitar-te bastara, qué sería entonces ese delante mío que eres, al que quiero alcanzar… al fin y al cabo eres como la línea del horizonte en el mar… mientras más me acerco más te corres (cual niño juguetón y caprichoso) y no sé si te alcance, pero al menos baja la velocidad, porque a  veces te corres y te pierdo o quizás sea que me fatigo, no lo sé…

En el libro que es mi vida, has escrito en mis hojas tus líneas, con plumón indeleble; hay otras en blanco que a veces cuesta escribir, supongo que las dejaste ahí para que las escriba yo mismo, sólo no cambies la tinta, para que lo que hago tenga algo de ti, para que todo lo que hago tenga sabor a ti, tenga olor a ti… No quiero tener nostalgia de ti, sino regocijo de ti, alegría de ti… y seguro, en esa reciprocidad, quisiera que tú tengas también alegría de mí y regocijo de mí… pero no hablas, aunque a veces te escucho (¿curioso no?), no me tocas aunque a veces te siento, no me dejas aunque a veces te extraño…

Ahora me despido, con necesidad de respuesta, una de esas clásicas (imprevistas con toque milagroso) a las que me tienes acostumbrado… al fin y al cabo ¿qué más da un milagro?.



Eternamente tuyo…
Oswaldo (30/11/2009)



ANEXO 2:


Vangelis (Conquest of Paradise)


"Hay rayos de luz en el corazón del hombre
Que desafían la muerte de la noche
Un rayo que brilla en cada alma
Como las alas de la esperanza cogiendo vuelo

Un día soleado, el nacimiento de un niño
Las pequeñas cosas que decimos
Un brillo especial en la mirada de alguien
Sencillos regalos, cada día

En algún lugar hay un paraíso
Donde cada uno encuentra libertad
Está aquí en la tierra y a la vista
Un lugar donde todos encontramos nuestra paz

Ven, abre tu corazón
Toca las estrellas
Cree en nuestro poder
Ahora, aquí en este lugar
Aquí en esta tierra
Es la hora

Es un lugar al que llamamos paraíso
Cada uno de nosotros tiene el suyo propio
No tiene nombre, no tiene precio
Es un lugar al que llamamos hogar

Un sueño que llega más allá de las estrellas
Del interminable azul del cielo
Siempre preguntando quién somos
Siempre cuestionando por qué

Ven, abre tu corazón
Toca las estrellas
Cree en nuestro poder
Ahora, aquí en este lugar
Aquí en esta tierra
Es la hora

Hay rayos de luz en el corazón del hombre
Que desafían la muerte de la noche
Un rayo que brilla en cada alma
Como las alas de la esperanza cogiendo vuelo

Como las alas de la esperanza cogiendo vuelo"

ANEXO 3:
Oraciones de San Francisco de Asís
¡Oh Alto y Glorioso Dios!
Ilumina las tinieblas de mi corazón,
Dame fe recta, esperanza cierta,
sentido y sabiduría, Señor,
para que cumpla tu santo y veraz Mandamiento (Amar).


Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz .
D
onde hay odio, que lleve yo el Amor.

D
onde haya ofensa, que lleve yo el   Perdón.
D
onde haya discordia, que lleve yo la Unión.
D
onde haya duda, que lleve yo la Fe.
D
onde haya error, que lleve yo la Verdad.
D
onde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.

D
onde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.
Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar;
ser comprendido, sino comprender;
ser amado, como amar.
Porque es:
Dando , que se recibe;
Perdonando, que se es perdonado;
Muriendo, que se resucita a la
Vida Eterna.


ANEXO 4:
Deja que tu dulce morada se ilumine con el brillo de las estrellas y la melancólica luz de la luna y que el gran sol derrame en ti sus esplendorosos rayos cuando le temas a la permanencia de la obscuridad y del mal.
Acepta que la tierra te acoja en su seno, que el serpenteante viento acaricie tu rostro, que las aguas purifiquen tu cuerpo y tu alma, mientras el fuego te seque con su poder divino. Sólo entonces vivirás en tranquilidad con la naturaleza y contigo mismo.
Nunca olvides a tu raza, porque es la única conexión que tienes con tus antepasados, y tus antepasados son la herencia de lo que eres hoy.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Impasse

Cuando empecé a formarme en Terapia Gestalt, recuerdo que leía a Perls y revisaba en clase sobre el impasse. Conforme fui profundizando me fui dando cuenta en que el impasse estaba presente en mi hacía mucho, y noté que no era ajeno, que todos lo vivimos.... 

¿qué es el impasse?

El impasse es ese momento, esa situación existencial en la que he soltado algún recurso, forma de vida, costumbre, etc. y en el que aún no he hallado uno nuevo. El impasse es un momento de tránsito, es como un bebé, el cual va soltar la teta por el biberón, o el peluche viejo para recibir uno nuevo. Voy recordando también la antigua serie "Tarzán", es ese momento en el que suelta la Liana y aún no ha tomado una nueva.

Si llevo este impasse a ejemplos concretos más cotidianos, está el haber salido del trabajo y aún no haber conseguido otro, haber terminado una relación de pareja, que implica un estilo de vida, hábitos, actividades, etc. y de pronto terminar y hallarse sin ninguna de esa posibilidades; es el momento en que se acaba una situación, experiencia y nos quedamos "en el aire".


¿Qué implicancia tiene?

El Impasse suele proponernos el escenario para la experiencia del vacío, la experiencia de angustia, es un escenario que nos confronta con el dolor y con toda emoción pendiente, es decir, aquella que no nos permitimos sentir.

Cuando nos atrevemos a transitar el impasse, entonces nos atrevemos a sentir, a conectarnos con nuestra más profunda dimensión, pues la experiencia de crisis, dolor, vacío, son experiencias transformadoras, que nos permiten desarrollar nuevos recursos ante la vida, pues sólo del vacío surge la creatividad, y con creatividad no me refiero a ideas nuevas, me refiero a propuestas nuevas de vida, a lo que llamamos Ajuste Creativo, es decir, la capacidad para resolver de forma novedosa aquello que vamos viviendo.

Cuando por el contrario, no nos animamos a vivir el impasse, tendemos a regresar a lo mismo. Un claro ejemplo de un impasse no resuelto es el dicho "más vale malo conocido que bueno por conocer". La no resolución del impasse significa volver a lo mismo, utilizar lo ya conocido. Me parece un ejemplo clarísimo a nivel social, lo que pasa en política, si revisamos a los candidatos, quienes tienden a liderar los procesos son exactamente los mismos, no miramos alternativas diferentes como sociedad, no nos lanzamos al vacío de una nueva posibilidad, no estamos dispuestos al cambio.


Recuerdo un cuento de Jorge Bucay:

...Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:
-Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.
-Pero yo no sé volar – contestó el hijo.
-Ven – dijo el padre.

Lo tomó de la mano y caminando lo llevó al borde del abismo en la montaña.
-Ves hijo, este es el vacío. Cuando quieras podrás volar. Sólo debes pararte aquí, respirar profundo, y saltar al abismo. Una vez en el aire extenderás las alas y volarás...
El hijo dudó.
-¿Y si me caigo?
-Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que harán más fuerte para el siguiente intento –contestó el padre.

El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida.
Los más pequeños de mente dijeron:
-¿Estás loco?
-¿Para qué?
-Tu padre está delirando...
-¿Qué vas a buscar volando?
-¿Por qué no te dejas de pavadas?
-Y además, ¿quién necesita?

Los más lúcidos también sentían miedo:
-¿Será cierto?
-¿No será peligroso?
-¿Por qué no empiezas despacio?
-En todo casa, prueba tirarte desde una escalera.
-...O desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?

El joven escuchó el consejo de quienes lo querían.
Subió a la copa de un árbol y con coraje saltó...
Desplegó sus alas.
Las agitó en el aire con todas sus fuerzas... pero igual... se precipitó a tierra.

.. Con un gran chichón en la frente se cruzó con su padre:
-¡Me mentiste! No puedo volar. Probé, y ¡mira el golpe que me di!. No soy como tú. Mis alas son de adorno... – lloriqueó.
-Hijo mío – dijo el padre – Para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen.
Es como tirarse en un paracaídas... necesitas cierta altura antes de saltar.

Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo.
Si uno quiere correr riesgos, lo mejor será resignarse y seguir caminando como siempre.



La Resolución del impasse consiste en esto, en animarnos a correr el riesgo y ese riesgo es el transitar todas nuestras emociones, vivenciar el vacío, la angustia, el dolor y aprender a acompañarnos a nosotros mismos en ello. Vamos resolviendo el impasse cuando empezamos a decidir diferente, a asumir (responsablemente) nuestras decisiones y cuando poco a poco vamos aprendiendo a disfrutar de lo que vivimos, sea pena, alegría, miedo, etc. aprendemos a disfrutar de estar vivos incluidas nuestras emociones sean cuales fueran.

Me encanta como lo dice Alexandre Jollien: "¡Qué consagrado oficio, el de ser hombre! Alegre y austero, exige una peligrosa inversión de todos los instantes!".

Atravesar el impasse nos permite tener un registro más amplio de lo que significa ser nosotros mismos, un aumento en la experiencia de ser, una mayor posibilidad de aprender a SER genuinamente nosotros.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Emociones

A diario, no sólo en el consultorio sino también en aulas, en programas de entrenamiento emocional (como los de inteligencia emocional, asertividad, etc.), leo y escucho que clasifican las emociones, es decir, le dan importancia según la conveniencia. Ésta forma de nombrar las emociones y clasificarlas está difundida y sostenida culturalmente y además le adhieren un sustento: "esas emociones son negativas porque te hacen reaccionar así". Ninguna emoción "nos hace" reaccionar, eso es restarnos la responsabilidad del sentir, somos nosotros los que hacemos algo al sentir la emoción que sentimos, en otras palabras, no somos responsables de sentir, sino de lo que hacemos con lo que sentimos.

Hay incluso, quienes atribuyen a nuestras emociones como causa de catástrofes y de muchas decisiones que en consecuencia fueron desfavorables. Incluso hay miradas racionalistas al respecto y quienes se niegan la posibilidad de sentir.

Las emociones también han sido juzgadas como la "falla" del aparato psíquico humano, como un gran monstruo, y no lo son, las emociones son tan naturales y propias de nosotros como organismos, tal como lo es respirar, comer o beber, a tal punto natural que Antonio Damasio (neurocientífico), señala que "la percepción de las emociones es la base de lo que los seres humanos llaman desde hace milenios, el alma o el espíritu".

Entonces, ¿qué son emociones?

En términos de experiencia, las emociones son un "algo" que sentimos en el cuerpo. De modo más académico, son reacciones, vivencias internas que tienen un correlato fisiológico (energético). Son sensores, una especie de guías internos y ayudan a comunicarnos (Damasio, A.).

Experimentar emociones es parte de la naturaleza humana, clasificarlas en taxonomías (Tipo: bueno-malo, positivo-negativo) es enjuiciarlas, contribuyendo con este juicio a la represión, inhibición y/o control con el que tratamos de extinguirla.

Como dice mi amigo Alberto (en su primer libro "Un primer contacto con la Gestalt"), al no permitirnos sentir nuestras emociones entorpecemos las funciones de: autorregulación biológica, psicológica y de adaptación al entorno.

Cuando no nos permitimos sentir, es tan significativo como no permitirnos digerir, el sentir es una función natural y de esa función natural que activamos en cada situación, surgen nuestras necesidades. Mientras menos nos permitamos sentir, entonces menos registro tendremos de nuestras necesidades y por lo mismo menos satisfechos o en todo caso más insatisfechos estaremos.

Al no sentir, interrumpimos a tal punto nuestra autorregulación, que puede estar entorpecida por años, y al estar así entorpecida, favorece la aparición de síntoma como por ejemplo, gastritis, problemas pulmonares, colon irritable, etc. Así también, he atendido a personas que no se permitieron llorar la muerte de un ser querido, o el abuso que recibieron de niños, etc. y en consulta, luego de 20 o 30 años de ocurrido el hecho, pudieron romperse a llorar como lo necesitaron, un llanto de 30 años y al llorarlo y aprender a acompañar al niño interior que necesitaba el llanto, o al adolescente interior que necesitaba explotar el enojo, entonces aparece un proceso de sanación, comprensión y asimilación de la vida muy profundo y rico.


Me siento bien... me siento mal...

Habitualmente, cuando nos encontramos con alguna persona, nos preguntan o preguntamos ¿cómo estás? y lo que respondemos suele ser "bien" o "mal". Lo mismo respondemos cuando nos preguntan "¿cómo te sientes?".

Las repuestas "Bien" y "Mal" constituyen por sobretodo un cliché, pues respondemos de manera automática, incluso sin saber cómo estamos. Ambas palabras (bien y mal) constituyen juicios,  construidos socialmente a los que se le atribuye carga afectiva, sin embargo, siguen siendo juicios. Si bien cada uno tiene su escala de valor, socialmente suele estar asociado el "bien" a la alegría, tranquilidad y el "mal" a la tristeza, enojo, miedo, vergüenza, envidia, resentimiento, etc.

Siendo de este modo, es más lo que nos prohibimos sentir que lo que nos permitimos. Lo curioso es que las emociones las registramos en el cuerpo, por ejemplo, al sentir tristeza hay quienes sienten un "nudo en la garganta" o "vacío en el pecho"; al experimentar enojo, suele aparecer "calor en los brazos" "tensión en brazos y piernas"; al sentir angustia "un retorcijón en la panza"; etc.

Las emociones las experimentamos en el cuerpo y el cuerpo no siente "bien" o "mal", el cuerpo siente. Como cuerpo sentimos y al sentir, entramos en contacto con nuestra necesidad, si dejamos de enjuiciar lo que nos ocurre, y centramos nuestra atención en la zona del cuerpo en la que estamos sintiendo, ésta emoción se hará más intensa hasta llegar a la intensidad necesaria para poder descubrir qué hacer con lo que sentimos, e invertir nuestra energía en acompañarnos a sentir la emoción que estamos experimentando hasta agotarla, pues, las emociones se agotan, en cuanto energía, tienen una parte de carga y otra de descarga, cumplen un ciclo.


¿Emociones Positivas y Negativas?

Otra forma de discriminación emocional, es la clasificación que hacemos de Emociones Positivas y Emociones Negativas. Las emociones, así como no representan ni al bien ni al mal, tampoco representan lo positivo y lo negativo.

Positivo y Negativo, son juicios y tampoco les corresponden ya que las emociones, -reitero- no son juicios, las emociones son toda una experiencia, una vivencia, con un correlato fisiológico, que se traduce en sensaciones corporales, que nos anuncian el significado de estar vivos sin tener palabras para ello, son señales y funciones; y representan una parte fundamental en el camino de autodescubrimiento y trascendencia.

¿Qué hacer con mis emociones?

Sencillo.... sentirlas.

Aprender a escucharnos es aprender a conectarnos con nosotros mismos, es aprender a entrar en contacto con nuestro cuerpo, con las sensaciones que vamos identificando, explorar y adentrarnos en nuestra propia intensidad, al punto que nos permitamos sostenerlo: así nuestra emoción se constituye en mensaje, existencial incluso, y nos irá facilitando el descubrir, cada vez más claramente aquello que necesitamos y nos abrirán las puertas a un camino más genuino de expresión.

Importantísimo: Para que nuestras emociones sean camino, es importante identificar si lo que sentimos está en función a lo que ocurre en verdad, a lo que percibimos, o está en función a lo que imaginamos. Ejemplo; no es lo mismo sentir pena frente a la muerte de un ser querido, que representa un hecho; que sentir pena o angustia, frente a la idea de que reprobaré un examen, sin haberlo dado aún.


Incorporar nuestras emociones es una invitación a estar completos, aprender a responsabilizarnos por lo que hacemos con ellas, nos adentra en el camino de la madurez y poder diferenciar si parten de lo que imaginamos o de lo que percibimos, nos aporta trascendencia, nos abre las puertas a un camino de paz e integración con nosotros mismos (tan peleados que andamos) y nos abre puertas de encuentro genuino con nuestros semejantes.

Abrazo.

Os.













lunes, 23 de noviembre de 2015

¿Quienes somos Tú y Yo?

"Los sentimientos habitan en el hombre, pero el hombre habita en su amor. No hay en esto metáfora: es la realidad. El amor es un sentimiento que se adhiere al Yo de manera que el Tú sea su contenido u objeto; el amor está entre el Yo y el Tú. Quién no sepa esto, y no lo sepa con todo su ser, no conoce el amor, aunque atribuya al amor los sentimientos que experimenta, que siente, que goza y que expresa".

Martín Buber


Todas las mañanas, mientras preparo el desayuno, prendo la televisión para mirar las noticias y conocer lo que está ocurriendo en el mundo, tanto en el extranjero como en mi entorno más inmediato que son las calles que transito. Mi asombro parece inagotable, pues a cada instante veo que ocurrió una matanza, un robo y el que parece el inicio de una Tercera Guerra mundial. Por si eso fuera poco, empieza un sección llamada espectáculos en la que difunden la competencia y los dimes y diretes entre personas que se hacen llamar "farándula limeña" y promueven el culto a la falsedad y la ignorancia. Cuando me refiero a falsedad e ignorancia, no lo digo peyorativamente, me refiero a lo falso de crear personajes o mirarse a sí mismo como un personaje resaltante de la vanidad, es decir, que vive de la apariencia, de la imagen. Le llamo ignorancia al no darse cuenta (la conciencia dormida y al no saber). En la experiencia del ataque, de la competencia, de la ignorancia y de la falsedad de vivir en la apariencia, se eclipsa el amor, se eclipsa lo más profundo de ser no solamente humano, sino cósmico.


Al mirar todos estos fenómenos, me pregunto como especie, como sociedad, como humanidad, ¿quiénes somos tú y yo?

Inicié citando a Buber, lo leo y releo y me detengo en "quien no sepa esto, y no lo sepa con todo su ser, no conoce el amor, aunque atribuya al amor los sentimientos que experimenta, que siente, que goza y que expresa".

¿Cuánto daño hacemos a los demás y nos hacemos a nosotros mismos en nombre del - supuesto - amor?

Y voy más allá de la pareja, voy al profundo asunto de la cuestión. Cuando escribo esto, voy haciendo un ejercicio de memorias amorosas y a quien lee esto que escribo, lo invito también, a cerrar los ojos y convocar todas las memorias amorosas que tenga. Yo descubro que mi experiencia del amor tiene que ver con encuentro, con relación, con vínculo. Que es un vaivén de experiencia conmigo  y experiencia con los demás.

Las palabras que hallo ligadas automáticamente son: conmoverme, contemplar, resonar, educar, aprender, compartir, sostener, ser sostenido, conocer, reparar, regalar, acompañar, acoger, recibir, contribuir, silencio, pausa, acción, mirada, caricia, abrazo, disponibilidad...

En ninguna de las palabras que ligo automáticamente al recordar mis experiencias amorosas hallo el enjuiciar, el atacar, el jódete, el soy superior, el competir contigo. Me pregunto si alguno que leyó esto encontró alguna de éstas palabras.

El Cristianismo usa una palabra llamada "prójimo", a mí me gusta más usar la palabra "próximo".

¿Qué podemos descubrir con un próximo?

Aquí empieza la experiencia del crecimiento, pues Yo, al ser la primera persona del singular, significa tácitamente que hay un otro, es decir, que existe alguien más. Yo no es una existencia aislada, Yo es un fenómeno lingüístico en el que hago referencia a Mí mismo en la relación Yo-Tú. Ayuda a "ubicarnos" en el vínculo. Esto no significa ser más importante, ni más nada, significa un punto de referencia de la experiencia porque ese Tú que se vincula conmigo es para sí mismo un Yo, en el que paso a ser un Tú en la experiencia. Como tal, éste fenómeno que se llama vínculo, encuentro, etc. es el fenómeno en el que existimos. Somos seres vinculados.

De aquí que Yo y Tú somos semejantes, somos próximos, en igualdad en el vínculo, convocados y presentes en la misma experiencia. Éste encuentro, éste vínculo en su calidad de existencial, nos invita a un escenario amoroso y cuando digo escenario amoroso, me refiero a todo lo que señalé hace unas líneas: conmoverme, contemplar, resonar, educar, aprender, compartir, sostener, ser sostenido, conocer, reparar, regalar, acompañar, acoger, recibir, contribuir, silencio, pausa, acción, mirada, caricia, abrazo, disponibilidad...

Pondré éstas palabras en términos de vínculo, en términos de NOSOTROS: Conmovernos, contemplarnos, Resonarnos, Educarnos, Aprendernos, Compartirnos, Sostenernos, Ser Sostenidos, Conocernos, Repararnos, Regalarnos, Acompañarnos, Acogernos, Recibirnos, Contribuirnos, Silenciarnos, Pausarnos, Accionarnos, Mirarnos, Acariciarnos, Abrazarnos, Disponernos...

Me experimento en el amor y soy amor cuando despierto, cuando abro los ojos de la conciencia, digamos, del alma y me hallo en el encuentro, en la experiencia mutua, en la que miro y soy mirado, en la que escucho y soy escuchado, en la que sostengo y soy sostenido, en la experiencia en la que nos incluimos, en la que siendo Yo te reconozco y en la que siendo Tú me reconoces, y aunque suene confuso, en la que Tú eres Yo y Yo soy Tú, en la que somos, por muy efímera que sea la experiencia.

Sigo contemplando esto de Ser Yo y Tú... me doy cuenta con los años, que ambos, Tú y Yo, llegamos al vínculo en las mismas condiciones de libertad, es decir, ambos podemos decidir hasta cuando, ambos podemos decir adiós también, ambos podemos agradecernos por la experiencia de encuentro en la que crecimos, en la que descubrimos. Ambos llegamos igual. Ambos tenemos las mismas chances en el amor.

Cuando abrimos los ojos de la conciencia, cada vez más, cuando soltamos cualquier idea a priori sobre el encuentro, entonces nos encontramos de verdad y cuando lo hacemos, descubrimos la posibilidad de ser responsables en el amor, es decir, de hacernos cargo de estar presentes para que el encuentro ocurra.

Abrí con Martin Buber y cierro con él: "El amor es una acción cósmica. Para quien habita en el amor y contempla en el amor, los hombres se liberan de todo lo que los mezcla con la confusión universal: buenos y malvados, sabios y necios, bellos y feos, todos, uno después de otro, se tornan reales a sus ojos, se tornan otros tantos Tú, esto es, seres liberados, determinados, únicos; los ve a cada uno cara a cara. De una manera maravillosa surge de vez en cuando una presencia exclusiva. Entonces puedo ayudar, curar, educar, elevar, liberar. El amor es la responsabilidad de un Yo por un Tú. En esto reside la igualdad entre aquellos que se aman, igualdad que no podría residir en un sentimiento, cualquiera que fuese, igualdad que va del más pequeño al más grande, del más dichoso, del más protegido, de aquel cuya vida entera se halla incluida en la de un ser amado..."

Convoco a cada uno a la mayor de las profundidades que es el amor, a través del encuentro...
¿qué dices? Tú y Yo...

Os.







miércoles, 11 de noviembre de 2015

La Cultura del Tip y la Psicología



La Psicología y la especialidad de la Psicoterapia, son actividades profesionales jóvenes, sobretodo en el Perú, en comparación a otras actividades como la ingeniería, la administración, medicina, educación, etc.

Tan recientes que en sus inicios la carrera de la psicología era enseñada por médicos y recién desde la década de los 80`s es enseñada por psicólogos. En ésta misma década, se faculta al psicólogo para la intervención, es decir, para hacer psicoterapia y es desde el año 2003 o 2004, que se promulga la ley del psicólogo peruano.

A partir de esta fecha, los psicólogos empezamos a tener coincidentemente mayor posicionamiento en las instituciones y además empieza a promoverse campañas, publicidad de centros de terapia, se apertura la oficina de Prevención y Promoción de la Salud a nivel Ministerial, en el mundo del deporte aparecen equipos triunfantes con psicólogos en sus staff, en los colegios los psicólogos dejan de tener contrato de profesor y tienen contrato de psicólogo, y contribuye la globalización a través del internet por ejemplo, con mayores publicaciones y material especializado. Empieza a promoverse la cultura de la autoayuda y en el paradigma organizacional se promueve que la mayor competencia con la que puede contar una empresa para el éxito, es que sus trabajadores tengan mayor autoconocimiento.

Todos éstos factores influyen seguramente en que hoy, las personas vayan cambiando su mirada de "al psicólogo van los locos" a "siempre es bueno chequear si nos pasa algo" "siempre es bueno un consejito". No es necesariamente la mejor condición, sin embargo marca un cambio.

Lo interesante con esto del "consejito" es que entró en moda el pedir "tips", es decir, dar una receta corta para -como si fuéramos robots- reprogramarnos y tener resultados en breve plazo (imagino sostenido por la cultura de la efectividad, es decir, por la exigencia).

Cuando me presento, no suelo decir a qué me dedico, puesto que lo primero que me preguntan es si les puedo dar "tips" para unos "problemitas". Y cada vez que alguien se entera que soy psicólogo, entonces de inmediato quiere "Tips".

Los "tips" no son una sana alternativa porque la verdadera transformación interior, la evolución y el crecimiento personal, necesita tiempo, profundidad, atención, compromiso, responsabilidad. Las personas quieren "tips" para que no les ocurra lo que les ocurre y eso no es posible. Voy escribiendo y recuerdo a Fritz Perls: "Si llueve y me mojo, no soy responsable de la lluvia. Soy responsable de estar mojado". Las personas quieren "tips" para que no haya lluvia, para que las cosas no sucedan, piden "tips" para tener control de las circunstancias y en realidad el control es una ilusión.

La psicoterapia, como camino de autodescubrimiento, invita a la responsabilidad, que proviene del latín "response habilitas", que significa "habilidad para responder", es decir, la capacidad que tengo para hacerme cargo de mi existencia en las circunstancias en las que me encuentre. Para hacernos cargo, es indispensable disposición, atención a sí mismo, estar abierto a descubrir "¿qué tengo que ver yo con que esto me pase?" es descubrir, cómo hago para estar mojado cuando llueve.

Es por eso que el "tip" no es posible. Seguro es posible sugerir algunas experiencias a ver qué descubren, pero si no hay conciencia, si no es vivida la experiencia con entrega, entonces la posibilidad de descubrir y transformar es mínima o nula. Nadie cambia de un día para otro y para siempre.

Los "tips", tal como lo veo yo, son una forma de cristalizar nuestra identidad en la construcción de un rol, de cómo comportarse para poder lograr. ¿Cuántas sonrisas, apretones de manos o abrazos, son un tip y no llevan la franqueza y genuinidad consigo?. Por ejemplo, los gestos políticos, los saludos, las sonrisas, las frases armadas para que la gente compre el voto.

No se trata de incorporar "tips" para robotizarnos, se trata de aprender a incorporar desde la profundidad, desde el interior. La mirada profunda, el silencio reparador, el abrazo sostenedor, la sonrisa alegre, la maravillosa lágrima de la pena, todos como destellos de genuinidad.

Un "tip" no alcanza para la genuinidad, no alcanza para ser uno mismo.

Cuando recibo en el consultorio a las personas, desde la primera sesión les presento el panorama, es decir, les pregunto si están en consulta por ellos mismos y si están dispuestos a entregarse al proceso, porque mi compromiso es acompañarlos al infierno mismo y no estoy dispuesto a poner más entrega y energía, siendo el proceso de ellos. Les cuento que la terapia implica compromiso. He recibido personas a las que les he dicho que no los llamaré para otra cita, si no que dado lo que hemos conversado revisen si se sienten dispuestos porque a la terapia se llega por elección y esa elección es una responsabilidad (capacidad de respuesta), es decir, no tomen la terapia porque "me manda mi esposa para no divorciarnos" o "mi papá sino no me compra lo que quiero", etc. Cuando es así, los invito a retirarse y pensar si están dispuestos a la terapia, y si es así, entonces los recibiré con disposición y cariño. Y bueno, algunos llaman y otros no.

Seguro que la cultura del "tip" es parte de un cambio, cambio que todavía no alcanza para el desarrollo de una sociedad armónica. Pienso que podríamos empezar a fomentar la elección, el deseo de profundidad y el empezar a despegarnos de la superficialidad. Los beneficios son maravillosos,  son el reencuentro con uno mismo.

Cierro con una frase del poeta Antonio Machado:

"Caminante no hay camino, se hace camino al andar.... al andar se hace camino y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar".