Desde hace muchos años, incluso recuerdo que desde niño, empecé a cuestionar el sentido de estar vivo, el sentido de la existencia, no entendía los cambios rotundos que invitan a decisiones de vida importantes (como una mudanza, como un cambio de colegio, cambios económicos, etc.), no entendí qué sentido tenía que vaya al colegio; incluso recuerdo un compañero, que siendo adolescente se suicidó. Recuerdo muchas circunstancias con las que estuve siempre invitado a cuestionar la existencia, la vida, Dios, el cosmos, etc.
Desde hace muchos años, viviendo y siendo testigo de acontecimientos como éstos, me convertí en un buscador, y tal vez ni siquiera me convertí, sino que me hallé así, buscando, movilizado por mi propia angustia, la cual llamaría existencial. He pasado por distintas filosofías, religiones, prácticas, retiros, ayunos, etc. Me licencié como psicólogo y luego me especialicé como Psicoterapeuta, he pasado por distintos enfoques también, diversas experiencias y es curioso, nunca hallé una respuesta absoluta (ya dudo de que exista), lo que si he hallado son rutas y lo curioso es que así como dijo San Agustín "todos los caminos conducen a Roma", me doy cuenta que todos los caminos conducen a mí.
Me he ido hallando y me llamo Mismidad. Me leo y suena a filosofía Yoica, y así lo entendí en el inicio, y empecé a adoptar esta frase de "a la mierda el otro" "que se haga cargo" (entendiéndolo como un "que se joda"). Seguí caminando esta senda y me fui hallando con la imperiosa necesidad de un Tú, es decir, de un otro, de la Otredad. Nos guste o no, necesitamos el contraste para establecer configuraciones del mundo, para delimitar, y la posibilidad de la existencia del otro, me convoca a mirar más allá de mí, a contemplar, a encontrar, a resonar, a fugaces instantes de eternidad.
Hoy, a estas alturas del camino, lo que voy encontrando es la trascendencia de los instantes a través del encuentro con otro, la trascendencia de la existencia a través del vínculo, el crecimiento a través del compartir con los demás, un compartir comunal, es decir, tomar decisiones y mirar desde lo conectados que estamos, cómo mis decisiones afectan al otro (pareja, familia, amigos, compañeros de trabajo), compartir y trazar rutas comunes para que cada uno se halle Mismidad, tome de referencia Otredad y lleguemos así al registro de nosotros Comunidad.
No tengo muchas respuestas claras, sino fragmentos de una muy larga; por distintos lugares veo cada vez más convocatoria a la concientización, sobre el planeta, el descubrimiento personal, la conciencia planetaria, la interconexión de todos como una gran matrix, etc.
Los fragmentos que hallo, son los que he venido describiendo hasta aquí, y aún siguen mis preguntas, como por ejemplo: ¿es necesario un Dios?¿una religión?¿creer?¿fé en lo que no está presente o presencia en el aquí y ahora?
He hallado algunos fragmentos, como digo, puedo decir aún con la consciencia fragmentada, que tengo rastros, aún no certezas más que las caminadas.... hallé una carta del 2009 con la que hago más vigente esta pregunta ¿necesito un Dios?; una canción de Vangelis (Conquest of Paradise), que dice "hay rayos de luz en el corazón del hombre, que desafían la muerte de la noche, un rayo que brilla en cada alma como las alas de la esperanza cogiendo Vuelo"; Dos Oración de San Francisco de Asís, y un dicho druídico. (Todas anexadas al final)
Con la Conciencia fragmentada, aún me pregunto, aún busco y me mantengo vivo descubriendo, en el día a día, en mi encuentro con otros, sea mi pareja, mis amigos, mi familia, los demás... en el día a día, descubro a través de ser testigo de la transformación y crecimiento personal de otros. Día a día descubro, mi ser un elemento más de la naturaleza como lo son los árboles, los animales, el paisaje, mis semejantes.
Aún no tengo respuestas completas; Sí tengo un camino de respuestas en mis experiencias, sí tengo respuestas en el ahora del encuentro; no hallo filosofías certeras, no hallo religiones que convoquen la unidad sin querer imponerse como la verdadera, hallo mi conciencia fragmentada pues aún no puedo integrar todo esto, sólo tengo rastros y entre estos rastros me hallo, contigo, conmigo, con todos.... a veces me vuelvo a perder y tengo la suerte de hallar el camino de regreso....
Me quedo con una frase de Jorge Drexler en su canción "Bolivia", frase a explorar, frase de rastros: "Los caminos de ida, en caminos de regreso se transforman, porque eso, una puerta giratoria.... no más que eso es la historia".
ANEXO 1:
Para: Dios
Creador y Padre de todo lo creado
Estimado Dios
Mío:
En ocasiones, cuando me hallo con el recuerdo roto, parece que en el
HOY te olvidas de mí… parece que en el HOY te cansaste de mí…
Ya que cuando te busco no te encuentro, he optado por no buscarte,
tal vez así, mi única compañera de viaje (la esperanza) me permita pensar que
te animarás a volver, que te animas a buscarme, ya que te extraño y perdí el
camino de regreso… tal vez sólo quede caminar, al final, a pesar de todo, el
mundo sigue girando…
A veces, buscar el límite y conocerme, me arriesga, ya que supone el
alejamiento; sin embargo, como la lucha que es (a pesar que siempre la perderé
ante tí), no la dejaré hasta que me bendigas, pues he luchado tanto por mi
solitud y mi soledad, que ahora que se hace presente, me descubro en el límite
de mí mismo, en esa parte extraña de mis fronteras donde comienza el otro,
donde comienzas tú... que no dejan de ser mías, que no dejan de ser mi mismo.
¿Es que eres tan difícil?
No lo sé… pero aunque no lo sepa, se debe ocultar un sentido en ese
extraño ritual de volver a la fuente… calma mi sed, hazme volver, hazme
descubrir, hazme… re-hazme… para volver a partir, ser ese errante vagabundo del
mundo con brillo tuyo, que se pone de novio con la oportunidad que le diste,
con la posibilidad que le diste…. Con la vida.
Ya no se qué más hacer, salvo dejar de hacer… ¿qué quieres que
haga?... ¿hay algo que hacer?
Nada se compara a la dulzura con la que me miras, la brisa con la
que me rozas, el silencio en el que das espacio a mi clamor, a mi grito
ahogado, tal vez no escuchado (aún no lo sé), en el cual vacío de mí y vacío de
ti busco llenar-me… ¿es acaso esto un grito? ¿es acaso un reclamo? Es
simplemente la búsqueda del eco que hay en este espacio, ese eco que vuelve con
algo de ti para que en las mismas palabras me responda, para que en las mismas
palabras me respondas… ese eco que vuelve con algo tuyo, con algo mío, con algo
de mundo, con algo de eternidad…
No sé qué más decir-te, no sé qué más clamar-te y reclamar-te… no sé
con qué más adorar-te, ¿es que acaso ser mi mismo no basta? Si con cantar-te
bastara, si con recitar-te bastara, qué sería entonces ese delante mío que
eres, al que quiero alcanzar… al fin y al cabo eres como la línea del horizonte
en el mar… mientras más me acerco más te corres (cual niño juguetón y
caprichoso) y no sé si te alcance, pero al menos baja la velocidad, porque
a veces te corres y te pierdo o quizás
sea que me fatigo, no lo sé…
En el libro que es mi vida, has escrito en mis hojas tus líneas, con
plumón indeleble; hay otras en blanco que a veces cuesta escribir, supongo que
las dejaste ahí para que las escriba yo mismo, sólo no cambies la tinta, para
que lo que hago tenga algo de ti, para que todo lo que hago tenga sabor a ti,
tenga olor a ti… No quiero tener nostalgia de ti, sino regocijo de ti, alegría
de ti… y seguro, en esa reciprocidad, quisiera que tú tengas también alegría de
mí y regocijo de mí… pero no hablas, aunque a veces te escucho (¿curioso no?),
no me tocas aunque a veces te siento, no me dejas aunque a veces te extraño…
Ahora me despido, con necesidad de respuesta, una de esas clásicas
(imprevistas con toque milagroso) a las que me tienes acostumbrado… al fin y al
cabo ¿qué más da un milagro?.
Eternamente tuyo…
Oswaldo (30/11/2009)
ANEXO 2:
Vangelis (Conquest of Paradise)
"Hay
rayos de luz en el corazón del hombre
Que desafían la muerte de la noche
Un rayo que brilla en cada alma
Como las alas de la esperanza cogiendo vuelo
Un día soleado, el nacimiento de un niño
Las pequeñas cosas que decimos
Un brillo especial en la mirada de alguien
Sencillos regalos, cada día
En algún lugar hay un paraíso
Donde cada uno encuentra libertad
Está aquí en la tierra y a la vista
Un lugar donde todos encontramos nuestra paz
Ven, abre tu corazón
Toca las estrellas
Cree en nuestro poder
Ahora, aquí en este lugar
Aquí en esta tierra
Es la hora
Es un lugar al que llamamos paraíso
Cada uno de nosotros tiene el suyo propio
No tiene nombre, no tiene precio
Es un lugar al que llamamos hogar
Un sueño que llega más allá de las estrellas
Del interminable azul del cielo
Siempre preguntando quién somos
Siempre cuestionando por qué
Ven, abre tu corazón
Toca las estrellas
Cree en nuestro poder
Ahora, aquí en este lugar
Aquí en esta tierra
Es la hora
Hay rayos de luz en el corazón del hombre
Que desafían la muerte de la noche
Un rayo que brilla en cada alma
Como las alas de la esperanza cogiendo vuelo
Como las alas de la esperanza cogiendo vuelo"
Que desafían la muerte de la noche
Un rayo que brilla en cada alma
Como las alas de la esperanza cogiendo vuelo
Un día soleado, el nacimiento de un niño
Las pequeñas cosas que decimos
Un brillo especial en la mirada de alguien
Sencillos regalos, cada día
En algún lugar hay un paraíso
Donde cada uno encuentra libertad
Está aquí en la tierra y a la vista
Un lugar donde todos encontramos nuestra paz
Ven, abre tu corazón
Toca las estrellas
Cree en nuestro poder
Ahora, aquí en este lugar
Aquí en esta tierra
Es la hora
Es un lugar al que llamamos paraíso
Cada uno de nosotros tiene el suyo propio
No tiene nombre, no tiene precio
Es un lugar al que llamamos hogar
Un sueño que llega más allá de las estrellas
Del interminable azul del cielo
Siempre preguntando quién somos
Siempre cuestionando por qué
Ven, abre tu corazón
Toca las estrellas
Cree en nuestro poder
Ahora, aquí en este lugar
Aquí en esta tierra
Es la hora
Hay rayos de luz en el corazón del hombre
Que desafían la muerte de la noche
Un rayo que brilla en cada alma
Como las alas de la esperanza cogiendo vuelo
Como las alas de la esperanza cogiendo vuelo"
ANEXO 3:
Oraciones de San Francisco de Asís
¡Oh Alto y Glorioso Dios!
Ilumina las tinieblas de mi corazón,
Dame fe recta, esperanza cierta,
sentido y sabiduría, Señor,
para que cumpla tu santo y veraz Mandamiento (Amar).
Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz .
Donde hay odio, que lleve yo el Amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.
Donde haya duda, que lleve yo la Fe.
Donde haya error, que lleve yo la Verdad.
Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.
Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.
Donde hay odio, que lleve yo el Amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.
Donde haya duda, que lleve yo la Fe.
Donde haya error, que lleve yo la Verdad.
Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.
Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.
Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar;
ser comprendido, sino comprender;
ser amado, como amar.
ser comprendido, sino comprender;
ser amado, como amar.
Porque es:
Dando , que se recibe;
Perdonando, que se es perdonado;
Muriendo, que se resucita a la
Vida Eterna.
Dando , que se recibe;
Perdonando, que se es perdonado;
Muriendo, que se resucita a la
Vida Eterna.
ANEXO 4:
Deja que tu dulce morada se ilumine con el
brillo de las estrellas y la melancólica luz de la luna y que el gran sol
derrame en ti sus esplendorosos rayos cuando le temas a la permanencia de la
obscuridad y del mal.
Acepta que la tierra te acoja en su seno,
que el serpenteante viento acaricie tu rostro, que las aguas purifiquen tu
cuerpo y tu alma, mientras el fuego te seque con su poder divino. Sólo entonces
vivirás en tranquilidad con la naturaleza y contigo mismo.
Nunca olvides a tu raza, porque es la única
conexión que tienes con tus antepasados, y tus antepasados son la herencia de
lo que eres hoy.
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