viernes, 29 de enero de 2016

Felicidad: la exigida y la fluida

A finales de los años 90`s, empezó un movimiento en la Psicología que ha ido tomando fuerza con el tiempo, debido a la línea de investigación y temas abordados; se llama Psicología Positiva, la cual fue promovida en el inicio por Martin Seligman y Mihaly Csikszentmihalyi. Ellos partían de la idea de que la Psicología se había dedicado a estudiar el enfermar mental, la psicopatología (a lo cual designaron como "lo negativo") y no de los aspectos sanos del ser humano como el bienestar psicológico, optimismo, la felicidad, etc.

Honestamente, no me siento conforme con utilizar las palabras "positiva" o "negativo" ni pienso en el enfermar como opuesto a la salud, sin embargo, me alegro de saber que existen, pues le dan un espectro mayor de estudio a la psicología.

Uno de los temas más estudiados por ésta corriente se llama Felicidad, la cual también es vista como sinónimo de Bienestar Subjetivo y Flujo Positivo.

A lo largo del tiempo, alrededor del tema "Felicidad" se han presentado una serie de asociaciones que coinciden probablemente con los paradigmas dominantes de cada época. Por ejemplo, en el año 1967 un tal Warner Wilson concluyó en su estudio que la persona feliz es "joven, saludable, bien educada, extrovertida, optimista, libre, religiosa, casada, con alta autoestima, moral de trabajo, aspiraciones modestas, de cualquier sexo y de una amplia gama de niveles de inteligencia" (citado por Cuadra, H. & Florenzano, R.; 2003). Esto quiere decir que la felicidad estaba asociada a características demográficas, como la edad, el sexo, la condición socioeconómica, etc. Hoy por hoy, la felicidad está más asociada a los procesos que están involucrados en el bienestar, como lo señala Csikszentmihalyi (1999), cuando habla del llamado Flujo Positivo: "estado en el cual las personas se hallan tan involucradas en la actividad que nada más parece importarles; la experiencia, por sí misma, es tan placentera que las personas la realizarán incluso aunque tengan un gran costo, por el puro motivo de hacerla".

Y hay psicoterapeutas, que no tienen nada que ver con el movimiento de la Psicología Positiva, como Barry Stevens, que en su libro "No empujes el río porque fluye sólo" dice que "la Felicidad consiste en permitir que las cosas ocurran" (volveré a ésta cita más adelante), y así en diversos espacios terapeúticos, sobretodo en los Gestálticos, la felicidad tiene que ver con esto, con un estado, con una actitud inclusiva de las diversas emociones que nos permitimos vivir, abriéndonos a las situaciones que vivenciamos, abriéndonos a la vida.

La exigencia de la Felicidad

Le llamo "exigencia de la felicidad" a éste afán marketero-publicitario de vender la felicidad, de tratar de asociar felicidad a la compra, de "generar necesidad" en las personas para que en la compra el consumidor se sienta "feliz". Además de toda una cultura que nos vende el mundo partido en dos, entre las cosas "positivas" y "negativas", asociando la felicidad a "estados positivos". Como la primera investigación que cité de Warner Wilson. Con esos resultados en la investigación, para ser feliz habríamos de haber nacido en "el lugar correcto", que significaría un hogar con poder adquisitivo y donde hayamos tenido acceso a una educación de élite.

El tema es que hasta el día de hoy, nos vamos comprando esa idea y andamos exigentes con nosotros mismos por vivir "felices". Un claro ejemplo de la venta del "bienestar" es que hoy por hoy está de moda el control de todo, incluido el horario: ir al gimnasio y al nutricionista para trabajar la imagen, contratarse un Coach para trabajar las "fortalezas" y disminuir los "defectos", crear un perfil de facebook que venda (todo es maravilloso, tan maravilloso que no se diferencia lo íntimo de lo público, y se muestra la comida que cada uno come, los lugares a los que va y viaja, etc.), tener mascota y contratar un entrenador de mascota (sea perro, gato o la mascota que sea), volverse defensor de los animales vía Facebook (es decir, un activismo virtual y no real), beber el fin de semana porque "toda la semana trabajé" y por si fuera poco aspirar a un proyecto de vida que incluya la pareja perfecta e hijos si es posible, en las mejores condiciones económicas posibles, con los mejores juguetes posibles, etc., con la boda del año, en la que cada uno termina endeudado, en una ceremonia de una religión en la que no cree o cree de modo "ligth" (a conveniencia) porque no cumple con su ideología o preceptos.

Y así, la felicidad empieza a ser una carga muy pesada...


Fluir como un río, formar el propio cauce en contacto con la tierra... Ser Feliz

Quiero volver a Barry Stevens: "la felicidad consiste en permitir que las cosas ocurran". Tal como lo entiendo, desde el enfoque no sólo de terapia sino de vida que tengo y que voy descubriendo, tanto en mi vida como en la de las personas que acompaño; ésto se traduce en soltar la idea de que tenemos el control, cuando el control es una ilusión. Dejar que las cosas ocurran, que los acontecimientos pasen no significa desidentificarse de la vida ni soltar el protagonismo de la misma; simplemente significa que estemos dispuestos, abiertos a los acontecimientos que vivimos y en ellos hallemos el escenario de descubrimiento de nosotros mismos y del mundo, en aquellas circunstancias que no dependen de nosotros, utilizando y desarrollando nuestros recursos personales, de vida, no sólo psicológicos, sino más íntegramente humanos, organísmicos. Significa entregarnos.

Pongo el ejemplo de las olas en el mar; no se trata de luchar con el mar y sus olas, sino de tomar la fuerza de las olas para movernos, para surfearla... no se trata de luchar contra la vida y lo que vivimos, se trata de tomar la fuerza de la vida, se trata de surfear la vida.

No pretendo dar fórmulas de felicidad, no lo pretendo porque no creo que exista, pienso que la felicidad es permitirnos descubrir en nuestra experiencia y la experiencia de cada uno es muy particular. En todo caso, sí creo que hay ciertas asociaciones, respecto a lo que no es felicidad o lo que no la incluye:

- La felicidad no es una compra ni una adquisición.
- La felicidad no es una persona.
- La felicidad no es un espíritu que nos posee y no proviene del poder de alguien, en todo caso, se construye en la disposición del encuentro con alguien.
- La felicidad no es una acción.
- La felicidad no es una emoción, quiero decir más precisamente, la felicidad no es alegría (puede incluirla, pero no es lo mismo).

Alguna vez le escuché a Claudio Naranjo en un SAT, que quien se siente feliz, se siente saludable, pues hoy por hoy, feliz es sinónimo de saludable.Considero también que la felicidad la construimos cuando aquietamos al juez interior con el que nos juzgamos por cada acto de nuestra vida y empezamos a abrazar cada parte de nosotros mismos con aceptación y respeto; siendo así, nuestra felicidad incluye la contemplación, el encuentro, el compartir, el hallarnos entrañables con la vida y nuestros semejantes, el placer, el gozo, el regocijo y la entrega.  La felicidad incluye el experimentarnos vitales e invita al amor.

No sé si implica algo más, esto es lo que voy descubriendo, no pretendo que sea una receta, en todo caso, si se convierte en el punto de partida de cada uno para explorarlo, bienvenidos...





















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