Creo y prefiero estar
honestamente peleado (distanciado) que falsamente amistado,
tener claro que
estoy confundido que engañarme/te con algo que no siento,
responder a mi ritmo
y no al tuyo.
Y viceversa también,
creo y prefiero tu distancia
honesta que tu engorrosa cercanía,
que sepas de tu confusión antes de
engañarte/me con lo que no sientes,
que respondas a tu ritmo y no al mío.
Creo en la expresión (que no lastima) y no en el
juicio que califica y aleja.
Creo en un vínculo de a dos, donde te percibo y me
percibes,
no en el de a uno donde te imagino y me imaginas.
Creo en el contacto y en hacerme cargo (ser responsable),
no creo en la posibilidad de culparnos y justificarnos en
"tuve un mal día".
Creo en el reparo que acompaña el dolor y
no en la
distracción con la que puedo evitarlo.
Creo que para amar (te/me) basta un instante, el de encuentro genuino;
creo en el silencio que sostiene y ensordece,
creo en la lágrima y la risa.
Yo soy yo y tú eres tú;
si nos encontramos es hermoso, hacemos un nosotros
si nos encontramos es hermoso, hacemos un nosotros
y si no nos encontramos, no hay dramas, es hermoso también.
Os.
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