lunes, 19 de octubre de 2015

La Presencia y el Lenguaje: De lo Coloquial a lo Técnico

He notado con los años lo acostumbrados que estamos a confundir algunos términos que al ser expresados de modo coloquial, dificultan el contacto con uno mismo, con nuestras emociones y nuestros pensamientos y en consecuencia, con los demás.

Cuando hablo de presencia, significa el hecho de estar presente en el vínculo, y eso solo se logra con nuestros sentidos, a través de nuestra percepción, es decir, mirando, escuchando, tocando, oliendo y gustando del momento en el que nos encontramos. Así también, conectados con nuestras emociones, con las emociones que experimentamos frente a las personas y situaciones del momento, experimentado como un continuo.

Confundimos nuestra percepción, con nuestra interpretación y con nuestros juicios del momento o de las personas. La percepción puede ser descrita y está consensuada, como tal los juicios no son parte de la percepción. Confundimos nuestra percepción con la palabra "siento", con la cual también confundimos lo que pensamos. Ejemplos:

- Cuando alguien dice "siento que tu sala es bonita", no lo sentimos, el sentir es un fenómeno que ocurre "de la piel para adentro", en el cuerpo, como tal no puedo sentir la sala, y menos que es "bonita", puesto que en el cuerpo no siento "bonito". Es diferente a decir: "Me gusta tu sala: las alfombras marrones, los cojines en el piso y los cuadros con los que decoras, me siento tranquilo en ella". Aquí estoy hablando de mi gusto, de mi tranquilidad frente a cómo está constituida, a mi percepción de la sala.

- Cuando le preguntamos a alguien "¿cómo estás, cómo te sientes?" y la repuesta es "bien" o "siento que esto no debe ser", no nos está contando cómo se siente sino cómo piensa, pues las emociones tienen un registro corporal y pueden ser descritas como sensación en el cuerpo. No existe "sentirse bien" o "sentirse mal" no existen "emociones positivas" o "emociones negativas". Comúnmente cuando una persona dice "siento que" lo que continua es un pensamiento. En este caso sería "pienso que está bien" "pienso que esto no debería ser" y en todo caso, lo que puedo sentir son todas las emociones propias de mi experiencia; alegría, tristeza, enojo, miedo, vergüenza, etc.

- Es común escuchar, por ejemplo, "estoy depre". En realidad eso es estar triste, la depresión es un espectro clínico, que no sólo significa estoy triste, es tristeza continua por más de dos semanas, alteraciones en el sueño, sobretodo al despertar, alteración en el apetito (disminución), disminución de la energía vital sin realizar actividades significativas, pérdida o disminución de la capacidad de disfrute y en casos más extremos, abulia (pérdida de voluntad), alteración de la percepción (alucinaciones auditivas de contenido culpador), ideación suicida e intentos de suicidio.

- Otra forma común es decirle a los demás "me haces sentir..." por ejemplo, "me haces sentir triste", "me haces sentir alegre", etc. Nadie nos puede hacer sentir, somos nosotros los que sentimos frente a un otro. Decir "me haces sentir" es atribuirle culpa por nuestros estados anímicos a los demás y a mayor culpa, menor responsabilidad. Cuando en cambio hablamos en primera persona del singular "yo"; entonces nos hacemos responsables de cómo nos sentimos y nos otorgamos la maravillosa libertad de sentir hasta agotar nuestra emoción, de resolver la situación que vivimos al sentir y le restamos al otro la capacidad de resolvernos la vida, es la forma de empoderarnos, de aprender a pararnos sobre nuestros pies, de hacernos cargo de nuestra existencia, de estar presente. El cambio es: "me siento triste", "me siento alegre", etc.


Te invito lector a probar estos cambios en tu discurso y en tu mirada del mundo... notarás la diferencia.

Abrazo.

Os.






No hay comentarios:

Publicar un comentario