Tengo 15 años alrededor del mundo de la Psicología, desde que era estudiante, y a lo largo del tiempo fui escuchando (hoy cada vez menos) distintos comentarios al respecto de mi profesión y no sólo de parte de cualquier persona sin relación a la carrera, sino también de psicólogos en su mayoría algunos profesores. Algunos le llaman resistencias, otros mecanismos de defensa, otros más sencillamente excusas... yo prefiero llamarles prejuicios o mitos, bajo la acepción de que un mito es una historia o relato que altera las verdaderas cualidades de una persona o de una cosa y les da más valor del que tienen en realidad (diccionario libre de internet).
Éstos mitos son:
- "No voy al psicólogo porque eso es para locos"
- "No voy a ir donde alguien a que me diga lo que tengo que hacer"
- "No creo en eso"
- "Vamos entonces hija/o, para que el psicólogo vea que tengo la razón"
- "Dígame si lo que hago es correcto"
- "Es pagar plata en vano porque el psicólogo nada puede hacer"
- "Basta con que yo quiero cambiar, al fin y al cabo: querer es poder"
Y de parte de mis colegas:
- "Los psicólogos somos dioses para el paciente"
- "Ellos necesitan terapia, pero yo no"
- "Yo se lo que tienen que hacer"
- "Si el paciente no quiere es por sus mecanismos de defensa"
- "A uno no puede afectarle las cosas de los pacientes"
- "Está mal llorar con el paciente"
Además de éstos comentarios, he presenciado actitudes desafiantes, de competencia que los acompañan.
No voy a desmenuzar mito por mito, sí quiero permitirme escribir lo que fui aprendiendo en todo este tiempo, en mi paso por la Psicoterapia, como paciente y como terapeuta.
Lo primero es que Psicólogo y Psicoterapeuta no son lo mismo, la Psicología es una profesión, para algunos epistemólogos una ciencia social y para otros no. La psicoterapia, es una especialidad compartida (médicos y psicólogos básicamente), es el arte de acompañar a otro, e incluso no sólo arte sino artesanía. El psicólogo en su formación no sale capacitado para atender procesos de acompañamiento, sino más bien, capacitado para procesos de evaluación, capacitación e investigación. El Psicoterapeuta, pasa por terapia, necesita ser paciente para conocer el proceso además de la formación filosófica, teórica y técnica que el psicólogo no recibe. Con todo esto, quien está habilitado para acompañar procesos a profundidad son los psicoterapeutas, todos los psicoterapeutas mas no todos los psicólogos.
Lo segundo, la psicoterapia requiere de una actitud amorosa (de parte del terapeuta), la disposición de recibir a alguien para acompañarlo a atravesar su propio infierno, para mirarlo de modo contemplativo, resonar, lo cual significa tomar conciencia de lo que siento y lo que me pasa frente a lo que el paciente vive y desde esa resonancia proponerle un escenario de descubrimiento de sí mismo, para que desarrolle sus propios recursos y vaya a su ritmo resolviendo aquello que necesita. La actitud amorosa
con la que acompañamos, no consiste en decirle lo que tiene que hacer ni tampoco en usar técnicas por usarlas, si es así, son sólo trucos. Recuerdo una sesión en la que una paciente de unos 35 años mayor que yo, me contaba la situación dolorosa que estaba viviendo por el fallecimiento de uno de sus hijos hacía tres años y me dijo "No sabes lo que es para una madre perder a un hijo" y recuerdo haberle respondido: "No, no lo sé ni lo sabré... nunca seré madre... pero al escucharte convoco todas mis memorias de dolor y resueno contigo... No sé si esto te alcance para que yo te acompañe, pero puedo ofrecerte todo este resonar y respeto hacia lo que vives, yo no voy a enseñarte cómo vivir, eres tú quien tiene mucho por enseñarme a mí...". Dicho esto, empezamos un proceso que duró 1 año y medio aproximadamente, en el que pudo cerrar el duelo e incluso volver a vestirse de gala para ir a fiestas (ella se había prometido en la muerte de su hijo años atrás no celebrar nunca más). Han pasado algunos años de esto, y hoy por hoy, me llama cuando tiene alguna consulta o a veces para tomarnos un café o comer un dulce. Pudo cerrar el duelo y hoy por hoy vive feliz.
Un tercer punto, es que no somos dioses de nadie, somos un ser humano más. Hay que atender con disposición, con humildad, con límites también, reconociendo lo que podemos y lo que no podemos. Hace unos años recuerdo que tuve una noche muy dura, había soñado situaciones muy intensas y desperté llorando, así que decidí ducharme y desayunar a ver si me sentía más calmado, pues en dos horas empezaba a atender. Mientras desayunaba se me caían las lágrimas en el café, así que decidí llamar a las personas que iba a atender ese día y les conté acerca de cómo estaba sintiéndome y uno de ellos, tal vez aquel al que más le costaba sensibilizarse me dijo: "no te preocupes Oswaldo, atiende lo que te está pasando y cuando estés más tranquilo me llamas y reagendamos, no te preocupes". Me experimenté sostenido por mi paciente, fue entonces que entendí que "lo que cura es el vínculo" como decía Irving Yalom. De pronto mi paciente se sensibilizó conmigo, me brindó este soporte con su actitud y a partir de esa experiencia, empezaron a ocurrir en él muchos cambios para su vida ya que tomó contacto con su propia sensibilidad.
El psicoterapeuta no es juez de nadie y es mucho más experto cuando está sostenido en su capacidad de autoapoyo, lo cual va desarrollando con su experiencia. Esto no tiene que ver necesariamente con la edad, aunque es cierto que la edad ayuda. Tiene que ver con el camino recorrido, con las heridas atendidas, no necesariamente sanadas puesto que no somos seres realizados, sino en realización. Es el diálogo constante entre nuestras partes interiores, la parte herida y la parte que asiste:
PARTE QUE ASISTE: "Estoy aquí,
con delicadeza y dulzura, con disposición, respeto y honra, estoy aquí
completo, para lo que me necesites, no para decirte qué hacer, sino dispuesto a
que me enseñes cómo quieres que te acompañe, a transformarme en aprendiz de tu
amor, sin tiempo, sin espera (sin angustia), sin atadura, desde la libertad...
te elijo... aquí estoy contigo..."
PARTE HERIDA: "Cuando me tratas así, puedo, no sólo quiero, sino que puedo ser, a mi ritmo, no al tuyo... cuando me tratas así soy feliz, encuentro en tí sostén, encuentro posibilidad... me afirmo y soy..."
PARTE HERIDA: "Cuando me tratas así, puedo, no sólo quiero, sino que puedo ser, a mi ritmo, no al tuyo... cuando me tratas así soy feliz, encuentro en tí sostén, encuentro posibilidad... me afirmo y soy..."
La Psicoterapia también consiste en poder frustrar aquellos aspectos con los que manipulamos y esto no puede ser negado ya que nos hemos tragado la misma cultura. Un proceso de psicoterapia implica la mirada amorosa para acompañar y la frustración de la manipulación, para aperturar un vínculo honesto del paciente consigo mismo. Un ejemplos simple, sencillo, cuando una persona llega a consulta y de pronto dice estar triste y está riendo, más de una vez he marcado esta inconsistencia, "el que está triste no se ríe" y de pronto fue la confrontación (frustración) que necesitaba para aperturarse al llanto, a llorar la pena tal como la necesita, soltando la idea de que hay que evitarla y sonreír siempre.
Me encantaría honestamente, que esto que he escrito pueda servir a cualquier persona que necesite atención, acompañamiento, La terapia no es para locos, la terapia es para todos, para todos los que estén dispuesto a descubrirse, a caminar, a atender las heridas propias de su historia y conectar con esa fuente maravillosa que es... ir resplandeciendo con destellos de genuinidad.
Abrazo fuerte.
Os.
No hay comentarios:
Publicar un comentario