Con el paso del tiempo, desde los 18 años aproximadamente, empecé a anotar las frases que más me llamaban la atención, frases que he ido revisando y que han ido marcando el ritmo en mi vida, como si fueran mantras que iba recitando en cada momento. Hoy tomo conciencia de esto, una sana costumbre pienso, y ahora entiendo que cada una fue resonando en mí dado el momento en el que me hallaba. No recuerdo la autoría de todas, así que colocaré el nombre de quien recuerde, a los que no les pondré interrogación y las que no tienen nada, son mías. Aquí las comparto, pienso que alguna resonará. Toma las que necesites, hoy o mañana, pueden servirte:
- "Si no estuvieran colgadas tan alta la luna y el sol, de seguro que ya los hombres los habrían cambiado de lugar" (¿?)
- "Las personas siempre llegan en el momento justo donde están siendo esperadas" Paulo Coelho
- "Principiar por el principio" (¿?)
- "Utopía mientras uno espera que sea el prójimo quien dé el primer paso, pero, ya realidad si lo da uno mismo" (¿?).
- "La escuela de la calle te enseña a defenderte de las fieras de la selva de cemento" (¿?).
- "El hombre debe ser salvado de los salvadores de la humanidad" Krishnamurti.
- "Querer algo de alguien es la causa de vuestra miseria" Krishnamurti.
- "El yo no es más existente que inexistente, no es más ser que nada, es de la esencia inefable entre los dos extremos" Siddharta (Buda).
- "Aún cuando tu cabeza esté en las nubes, es necesario que tus pies estén puesto en la tierra" Munocoo
- "Tan lleno está el aire de éstos fantasmas, que no se sabe cómo evitarlos" Fausto - Goethe.
- "La velocidad, el tiempo, el espacio, etc. son límites. Sé tú mismo, no te pongas números" (¿?).
- "Si alguien ama una flor y no existe más que un sólo ejemplar en millones y millones de estrellas, ésto es motivo suficiente para que ese alguien, se sienta feliz cuando la mira". Principito.
- "No se ve bien sino con el corazón, pues, lo esencial es invisible a los ojos". Principito.
- "Las decisiones constituyen una forma de definirnos. Son una forma de dar vida y significado a las palabras, a los sueños. Son la forma de permitir que seamos lo que queremos ser". El Delfín. Sergio Bambarén.
- "El secreto de una vida plena y feliz reside en aprender a distinguir entre los tesoros auténticos y los falsos" El Delfín. Sergio Bambarén.
- "Cuando quiera algo, mantenga los ojos bien abiertos, concéntrese y tenga muy claro lo que desea. Nadie acierta a su objetivo con los ojos cerrados". Paulo Coelho.
- "El sentido de la vida, es vivirla". Claudio Naranjo.
- "La naturaleza no necesita permiso para vivir" Fritz Perls.
- "Amigo, no temas equivocarte, los errores no son pecado. Las equivocaciones son maneras de hacer algo de un modo diferente, tal vez en forma novedosamente creativa. Amigo, no le tengas temor a tus equivocaciones. Amigo, no te arrepientas de tus equivocaciones. Ponte orgulloso de ellas. Tuviste el coraje de dar algo de ti. Toma años el llegar a centrarse; demora más que años llegar a entender lo que es el estar ahora". Fritz Perls.
- "Aprender es descubrir que algo es posible" Fritz Perls.
- "Amar consiste en generar el escenario para que el otro sea quien es, no quien debería, no quien yo quiero, sino realmente quien es". Jorge Bucay.
- "El amor es el regocijo por la sola existencia del otro". Jorge Bucay.
- "Nadie es más vulnerable a creerse algo falso que aquel que desea que la mentira sea cierta". Jorge Bucay.
- "Mi humanidad disminuye cuando excluyo cualquier parte de mí misma". Barry Stevens.
- "El darse cuenta tiene un costo, se llama responsabilidad, y cuando éste camino empieza... no hay marcha atrás".
- "Disimular no cambia la historia".
- "Toda la vida entraña un riesgo... el riesgo de ser vivida".
- "Deber y crecer, no son verbos que conjuguen, son un accidente literario-cultural-existencial, que devasta muchas vidas. Crecer y Elegir, son en cambio verbos de infinitas rimas, para conjugar en cada acto, en cada momento, en cada circunstancia, en cada historia y con cada protagonista de su novela existencial".
- "La actitud amorosa con la que acompañamos al otro, no consiste en decirle lo que tiene que hacer, consiste en estar presentes junto al otro para que descubra lo que necesita, se trata de contribuir no de influir".
Por hoy, me detendré aquí. Continuaré en un siguiente post con más frases, además de cuentos.
Abrazo.
Os.
Bienvenidos a este espacio virtual. Mi propósito es compartir algunas reflexiones acerca de lo cotidiano, del día a día, el desarrollo personal y algunas ocurrencias.
lunes, 25 de abril de 2016
lunes, 14 de marzo de 2016
Experiencias de Evaluación
Recuerdo que en la universidad, al llevar los
cursos de pruebas psicométricas de eficiencia, de personalidad y pruebas
proyectivas, los profesores se esmeraban por demostrar que las pruebas que enseñaban
eran la llave para el éxito en los procesos de evaluación “que todo psicólogo
debe de manejar”. Recuerdo el esmero con el que nos hablaban de las propiedades
psicométricas de validez y confiabilidad y cómo los instrumentos al poseer
éstas propiedades podrían facilitar el mayor conocimiento de los examinados [1].
Así también, las explicaciones de las pruebas proyectivas y cómo remarcaban que
estas pruebas no podían ser falseadas, pero lo curioso es que nunca nos
enseñaron que el contexto, lugar de procedencia y conceptualizaciones del mundo
en la persona podían influir y dar resultados diferentes; es más, no recuerdo
que me hayan enseñado una prueba proyectiva donde se pueda hallar un resultado
“normal”, es decir, siempre el afán de rotular y decir que “los demás tienen
algo”.
Cuando pasé la etapa de internado, en el Hospital
Psiquiátrico, en el departamento de Diagnóstico, aprendí un nuevo sentido para
interpretar las pruebas, puesto que sólo lo hacía según las vivencias del
paciente, las cuales contaba durante la sesión y que eran corroboradas con
entrevistas a los familiares (de hecho algo bastante fenomenológico). Entonces
las pruebas pasaron a un segundo plano, pues sólo eran complementarias y me
centré más en la entrevista y observación para realizar las evaluaciones, que
complementaba con las pruebas. Aprendí lo fácil que se les hacía a los
pacientes falsear un Millon II, especialmente a los pacientes con problemas
adictivos, trastornos borderline de personalidad y también a quienes tenían
trastornos de personalidad psicopática.
Observé además, cómo las personas con una aplicación test- retest,
pasaban de un temperamento flemático a colérico en tan sólo dos meses [2].
Ha pasado el tiempo y ahora trabajo con personas
que son de la selva baja [3],
también en procesos de evaluación y es curioso ver cómo el contexto de donde
vienen permite entender mejor sus pruebas proyectivas. Por ejemplo, cuando
llevé en la universidad el curso de Pruebas Proyectivas, especialmente el del
Dibujo de la Figura Humana ,
recuerdo que se nos enseñaba que los botones en la ropa (es decir la excesiva
cantidad) representaba la dependencia que puede tener el individuo hacia alguna
figura vinculante, pero en las personas de la selva baja, he hallado que el
dibujo de la camisa con botones, no representa en absoluto signo de
dependencia, al contrario, representa una visión de elegancia y estatus dentro
de su ámbito puesto que no todos tienen la oportunidad de tener una camisa y el
que la tiene es considerado como una persona elegante o mejor posicionada. He
notado además que el signo de la dependencia materna radica en el dibujo de
senos marcados en la figura femenina. Incluso, cuando estructuran el cuerpo y
la ropa con la que lo visten, en vez de zapatos suelen poner sandalias o pies
descalzos.
Con estas mismas personas, muchas veces los
referentes me piden que realice evaluaciones de inteligencia y es curioso cómo
uno debe de agenciarse la posibilidad de adaptar las pruebas. Concretamente, al
aplicar el WAIS, por ejemplo, hay preguntas como “qué harías si estás en el cine y eres el primero en observar que hay
fuego”, lo curioso es que en muchos de los casos, éstos chicos no conocen
lo que es un cine y uno tiene que improvisar o preparar reactivos que puedan
medir de una u otra manera la misma habilidad que la prueba pretende medir.
Considero que toda esta experiencia de
evaluación, me permite (al menos hasta
el momento), llegar a la conclusión de que las pruebas psicológicas no son
determinantes en el conocimiento de una persona, nos dan un gran panorama, pero
siempre y cuando sean interpretadas en el contexto de la evaluación y de la
procedencia del examinado, pues hay que conocer su mundo de significados para
poder saber con precisión a qué se refiere cada una de las respuestas que nos
dan. He tenido que llevarme en muchos casos la desagradable sorpresa de que
algunos colegas al evaluar a estas personas han hecho interpretaciones como si
se tratara de personas de la ciudad, es decir, bajo criterios citadinos, por lo
cual al emitir resultados los califican en muchos casos como “psicóticos”,
“homosexuales” e incluso como “ociosos”, “tontos” o “poco inteligentes”. De
hecho esto pone en evidencia la gravísima obligación que tenemos de ser serios
en nuestra labor, pues no podemos interpretar las pruebas de la misma manera en
diferentes lugares. El Perú, es un país que presenta una pluriculturalidad, y como
tal, cada persona debe ser conocida (en su evaluación) bajo el significado de su propia
“cosmovisión”, tomando en cuenta su lugar de procedencia, costumbres, modo de pensar
(sobre sí mismo y los demás), modos de relacionarse, etc. y bajo esta
perspectiva, nosotros como psicólogos estamos llamados a “quitarnos las
sandalias” ante las personas, pues al evaluarlos, debemos saber que “el lugar que
pisamos es sagrado”.
Tomando en cuenta esto último, es importante que el
profesional en psicología al hacer uso de las pruebas o durante el proceso de
evaluación, no se sienta en una posición de superioridad con respecto al
evaluado [4],
ya que esto sesgaría por completo los resultados del proceso. Hay que tomar cada
proceso como nuevo y tener en cuenta las palabras de Wojtyla [5]:
“Hay que experimentar. Hay que empezar
desde la experiencia de lo que es, de lo que existe, tal como es, como se
manifiesta, sin ninguna condición a priori superpuesta, ni en la experiencia,
ni en el desarrollo de la misma”.
Finalmente, considero importante recalcar que el
mayor instrumento de evaluación será siempre el investigador o evaluador, las
pruebas psicológicas son extensiones del mismo, que permitirán hallar datos que
deben ser integrados a lo observado, para que a partir de ello puedan
utilizarse las teorías conocidas y en otros casos puedan generarse otras
nuevas. No hay que “reificar” a los instrumentos sino que hay que asumirlos
simplemente como lo que su nombre señala “instrumentos”.
[1] Lo
que me sigo preguntando es: ¿por qué se hace tanto énfasis en estas propiedades
si se utilizan en su mayoría pruebas que no están validadas en nuestro
medio?... en todo caso, con el mismo énfasis con que se enseñan éstas
propiedades, debería realizarse estudios de validación.
[2] A
veces era porque simplemente falseaban, a veces porque estaban deprimidos y las
preguntas que son parte del inventario de personalidad de Eysenck, se
presentaban como indicadores de depresión. Pero si se mide un constructo
específico, ¿por qué este varía tanto si es una prueba validada en nuestro
medio? ¿Por qué una variable afecta tanto a la otra si la prueba es válida y mide lo que pretende medir? De hecho, el
temperamento es una parte invariable, es decir, controlable pero no mutable.
[3]
Cuando hago referencia en este trabajo a personas de la selva baja, me estoy refiriendo
a las personas que viven a las orillas del río Amazonas y que no cuentan con
servicios básicos, no tienen sistema de desagüe, ni luz ni agua, apenas unas
maderas con las que hacen su casa, además de vivir con algunas donaciones que
puedan regalar los misioneros de la zona. Me estoy refiriendo a zonas muy
precarias y no exploradas por los profesionales de la salud. Normalmente, en el
mes de Enero de cada año, estoy unos 15
días conviviendo con ellos, realizando observación participante como parte de
mi trabajo, lo que me permite entenderlos mejor y poder brindarles una mejor
ayuda.
[4] Algo así como sentirse
“sano” frente al supuesto “enfermo”.
martes, 23 de febrero de 2016
El Duelo como fuente de crecimiento
La palabra "Duelo" tiene una proveniencia latina (Dolus) que significa "dolor". Cuando hago referencia al Duelo, me estoy refiriendo a la experiencia de dolor que significa el desapego, la despedida de alguien o algo de nuestras vidas (personas, mascotas, trabajos, objetos, etc.), que algunos le llaman también "pérdida".
Al respecto, existe material de divulgación, investigaciones sobre la experiencia de duelo, que marcan algunas referencias de los aspectos comunes; sin embargo, existen también los aspectos singulares de cada uno. Cuando hablo de aspectos comunes, me refiero a las distintas similitudes que existen en la manifestación del duelo en cualquier persona; cuando menciono aspectos singulares me refiero al modo en que las personas desde su particular forma de estar en el mundo son capaces de asimilar y transitar hasta agotar el duelo o de desatenderlo.
ASPECTOS COMUNES EN EL DUELO
Elizabeth Kübler-Ross (1926 - 2004) fue una Médico - Psiquiatra Suiza que se dedicó a acompañar a las personas en el camino de la enfermedad terminal, a través de los cuidados paliativos, siendo una figura significativa en la Tanatología. Ella tipificó el duelo en 5 etapas:
- Negación.- Es la fase en que la persona se dice a sí misma "esto no me está pasando a mí", es vivir como si no hubiera ocurrido nada.
- Enfado, Indiferencia e Ira.- Es una fase en la que el doliente, experimenta enojo y culpa, que puede expresar culpándose a sí mismo y/o al "objeto" del duelo.
- Negociación.- En ésta etapa el doliente busca una solución a la pérdida, es decir, mira el "hecho" como un problema que trata de resolver, aún cuando éste no es resolvible.
- Dolor Emocional.- Es la etapa de tristeza por la separación.
- Aceptación.- Cuando el doliente asume que la separación es inevitable y supone una reconfiguración de la situación de vida.
Por su parte, Fernández & Rodríguez (2002), en una publicación titulada "Intervenciones sobre problemas relacionados con el duelo en situaciones de catástrofe, guerra o violencia política", señalan que las manifestaciones corrientes del duelo son:
- Sentimientos: Tristeza, rabia (incluye rabia contra sí mismo e ideas de suicidio), irritabilidad, culpa y autorreproches, ansiedad, sentimientos de soledad, cansancio, indefensión, shock, anhelo, alivio, anestesia emocional.
- Sensaciones Físicas: Molestias gástricas, dificultades para tragar o articular, opresión precordial, hipersensibilidad al ruido, despersonalización, sensación de falta de aire, debilidad muscular, pérdida de energía, sequedad de boca, trastorno del sueño.
- Cogniciones: Incredulidad, confusión, dificultades de memoria, atención y concentración, preocupaciones, rumiaciones, pensamientos obsesivoides, pensamientos intrusivos con imágenes del muerto.
- Alteraciones Perceptivas: Ilusiones, alucinaciones auditivas y visuales, generalmente transitorias y seguidas de crítica, fenómenos de presencia.
- Conductas: Hiperfagia o anorexia, alteraciones del sueño, sueño con el fallecido o la situación, distracciones, abandono de las relaciones sociales, evitación de lugares y situaciones, conducta de búsqueda o llamada del fallecido, suspiros, inquietud, hiperalerta, llanto, visita de lugares significativos, atesoramiento de objetos relacionados con el desaparecido.
Todo lo descrito hasta aquí, son definiciones de los alcances de la vivencia del duelo, no quiere decir que en un duelo vayamos a vivir todo esto.
Los duelos constituyen una condición natural, un estado de tránsito, por un cambio biográfico importante dada la desvinculación (algunos llaman pérdida), con algún objeto, animal o persona significativa.
Dinámica Psicológica en el Duelo
Cuando nos vinculamos, sea con personas, animales o cosas, una de las características del vínculo es que en el "objeto vincular" depositamos nuestras proyecciones. Proyectar significa, identificar características propias (sea que las reconozcamos o no) en el "objeto vincular", es decir, decimos de los demás aquello que contenemos. Pondré un ejemplo con un ejercicio muy sencillo que trabajamos en terapia Gestalt: Elige un objeto que llame tu atención del salón en el que te encuentres. Ahora ponte en contacto con él, es decir, míralo, tócalo, identifica sus características. Ahora juega a que te conviertes con todo tu cuerpo en ese objeto y preséntate diciendo las características que tienes como el objeto, ejemplo, "soy un closet y me caracterizo por ser contenedor, acogedor, facilito el orden,, etc.". Una vez que te presentaste como el objeto, entonces ahora repite exactamente las mismas características, pero desde la persona que eres: "Soy Oswaldo y me caracterizo por ser contenedor, acogedor, facilito el orden, etc.". Cuando me doy cuenta que esas características las contengo también, entonces recupero mi proyección, entonces conozco algo más de mí, integro una característica propia que había alienado a través de la proyección.
Cuando ocurre un duelo, significa que en el "objeto del duelo" (sea persona, situación o cosa), hemos depositado una serie de proyecciones y cerraremos el duelo cuando éstas proyecciones las recuperemos. Ejemplos claros: "Fulano se llevó mi felicidad, nunca más sonreiré" "Mis ganas de enamorarme se fueron con él" "Desde que perdimos la casa nunca experimenté la sensación de estar en casa nuevamente", etc.
ASPECTOS SINGULARES EN EL DUELO
Los aspectos singulares serán las formas particulares en que cada uno asimila la experiencia, en el modo de recuperación de la proyección. Tiene que ver con preguntarse a uno mismo "y ahora que ocurrió... ¿qué tengo que ver con ésta ruptura del vínculo?" (en el caso haya sido partícipe de una situación reversible o transformable como una ruptura amorosa, desvinculación laboral, etc.), en el caso que sea alguna situación súbita, como una muerte repentina, "¿qué es lo que me duele?" "¿qué necesito para despedirme?", si ésta situación se prolonga, "¿de qué manera me impido soltarlo?" y al descubrirlo, impregnarse del coraje necesario en el que puedo pasar del "vete o lárgate" al "me voy, me largo, te saco de mi vida, te digo adiós".
Éstas preguntas son una guía para empezar un movimiento diferente de vida, ese punto en el que podemos comprender que crecer implica soltar, que amar también significa despedirse, y de este modo abrirnos a entender el misterio cósmico de que todo ciclo tiene un final, comprender que la muerte es un momento de la vida como lo es el nacer, comprender que la muerte es parte de la vida y no su opuesto... descubrir, comprender, asimilar y seguir viviendo...
El "Después"
El después significa, pasado el duelo, es decir, que cuando ha pasado ya el tiempo y vuelvo a mirar hacia la situación, entonces puedo descubrir que ahora veo diferentes las circunstancias, hago una lectura distinta y hasta puedo descubrir la gratitud, por caótica que haya sido la experiencia, la gratitud de que en ella pude descubrirme, pude conseguir una pieza más de todos los fragmentos en que me he dividido en la vida y puedo experimentar un poco más de mí, puedo experimentarme más completo, porque el pegamento de ese fragmento a este que soy se llama "amor" y amarme implica mirarme sin enjuiciarme, recibirme, expresarme, pedir la forma en que necesito ser acompañado, escucharme, asistirme tal como lo necesito y entregarme a este ser reparado, hasta que puedo despertar y darme cuenta que ya no estoy siendo reparado, ahora soy amorosamente, ahora soy amor y soy cuidado.
Cuando ocurre este después, seguro que el duelo será una experiencia cercana porque alguna persona querida lo vivirá y acudirá a nosotros como amigos y en ese momento, no evitaremos el dolor de nadie, ni el propio, sino que acogeremos, escucharemos, alentaremos, contribuiremos en la reparación del otro y nuevamente el despertar, para darnos cuenta que podemos tratar al otro de esta manera, simple y sencillamente porque así nos estamos tratando.
De alguna manera, el duelo es una experiencia que vivida a plenitud, nos sirve de ruta para hallarnos, para comprendernos y comprender a los demás, para comprender la vida, y para integrarnos con nuestra propia capacidad sanadora mediante el amor.
viernes, 29 de enero de 2016
Felicidad: la exigida y la fluida
A finales de los años 90`s, empezó un movimiento en la Psicología que ha ido tomando fuerza con el tiempo, debido a la línea de investigación y temas abordados; se llama Psicología Positiva, la cual fue promovida en el inicio por Martin Seligman y Mihaly Csikszentmihalyi. Ellos partían de la idea de que la Psicología se había dedicado a estudiar el enfermar mental, la psicopatología (a lo cual designaron como "lo negativo") y no de los aspectos sanos del ser humano como el bienestar psicológico, optimismo, la felicidad, etc.
Honestamente, no me siento conforme con utilizar las palabras "positiva" o "negativo" ni pienso en el enfermar como opuesto a la salud, sin embargo, me alegro de saber que existen, pues le dan un espectro mayor de estudio a la psicología.
Uno de los temas más estudiados por ésta corriente se llama Felicidad, la cual también es vista como sinónimo de Bienestar Subjetivo y Flujo Positivo.
A lo largo del tiempo, alrededor del tema "Felicidad" se han presentado una serie de asociaciones que coinciden probablemente con los paradigmas dominantes de cada época. Por ejemplo, en el año 1967 un tal Warner Wilson concluyó en su estudio que la persona feliz es "joven, saludable, bien educada, extrovertida, optimista, libre, religiosa, casada, con alta autoestima, moral de trabajo, aspiraciones modestas, de cualquier sexo y de una amplia gama de niveles de inteligencia" (citado por Cuadra, H. & Florenzano, R.; 2003). Esto quiere decir que la felicidad estaba asociada a características demográficas, como la edad, el sexo, la condición socioeconómica, etc. Hoy por hoy, la felicidad está más asociada a los procesos que están involucrados en el bienestar, como lo señala Csikszentmihalyi (1999), cuando habla del llamado Flujo Positivo: "estado en el cual las personas se hallan tan involucradas en la actividad que nada más parece importarles; la experiencia, por sí misma, es tan placentera que las personas la realizarán incluso aunque tengan un gran costo, por el puro motivo de hacerla".
Y hay psicoterapeutas, que no tienen nada que ver con el movimiento de la Psicología Positiva, como Barry Stevens, que en su libro "No empujes el río porque fluye sólo" dice que "la Felicidad consiste en permitir que las cosas ocurran" (volveré a ésta cita más adelante), y así en diversos espacios terapeúticos, sobretodo en los Gestálticos, la felicidad tiene que ver con esto, con un estado, con una actitud inclusiva de las diversas emociones que nos permitimos vivir, abriéndonos a las situaciones que vivenciamos, abriéndonos a la vida.
La exigencia de la Felicidad
Le llamo "exigencia de la felicidad" a éste afán marketero-publicitario de vender la felicidad, de tratar de asociar felicidad a la compra, de "generar necesidad" en las personas para que en la compra el consumidor se sienta "feliz". Además de toda una cultura que nos vende el mundo partido en dos, entre las cosas "positivas" y "negativas", asociando la felicidad a "estados positivos". Como la primera investigación que cité de Warner Wilson. Con esos resultados en la investigación, para ser feliz habríamos de haber nacido en "el lugar correcto", que significaría un hogar con poder adquisitivo y donde hayamos tenido acceso a una educación de élite.
El tema es que hasta el día de hoy, nos vamos comprando esa idea y andamos exigentes con nosotros mismos por vivir "felices". Un claro ejemplo de la venta del "bienestar" es que hoy por hoy está de moda el control de todo, incluido el horario: ir al gimnasio y al nutricionista para trabajar la imagen, contratarse un Coach para trabajar las "fortalezas" y disminuir los "defectos", crear un perfil de facebook que venda (todo es maravilloso, tan maravilloso que no se diferencia lo íntimo de lo público, y se muestra la comida que cada uno come, los lugares a los que va y viaja, etc.), tener mascota y contratar un entrenador de mascota (sea perro, gato o la mascota que sea), volverse defensor de los animales vía Facebook (es decir, un activismo virtual y no real), beber el fin de semana porque "toda la semana trabajé" y por si fuera poco aspirar a un proyecto de vida que incluya la pareja perfecta e hijos si es posible, en las mejores condiciones económicas posibles, con los mejores juguetes posibles, etc., con la boda del año, en la que cada uno termina endeudado, en una ceremonia de una religión en la que no cree o cree de modo "ligth" (a conveniencia) porque no cumple con su ideología o preceptos.
Y así, la felicidad empieza a ser una carga muy pesada...
Fluir como un río, formar el propio cauce en contacto con la tierra... Ser Feliz
Quiero volver a Barry Stevens: "la felicidad consiste en permitir que las cosas ocurran". Tal como lo entiendo, desde el enfoque no sólo de terapia sino de vida que tengo y que voy descubriendo, tanto en mi vida como en la de las personas que acompaño; ésto se traduce en soltar la idea de que tenemos el control, cuando el control es una ilusión. Dejar que las cosas ocurran, que los acontecimientos pasen no significa desidentificarse de la vida ni soltar el protagonismo de la misma; simplemente significa que estemos dispuestos, abiertos a los acontecimientos que vivimos y en ellos hallemos el escenario de descubrimiento de nosotros mismos y del mundo, en aquellas circunstancias que no dependen de nosotros, utilizando y desarrollando nuestros recursos personales, de vida, no sólo psicológicos, sino más íntegramente humanos, organísmicos. Significa entregarnos.
Pongo el ejemplo de las olas en el mar; no se trata de luchar con el mar y sus olas, sino de tomar la fuerza de las olas para movernos, para surfearla... no se trata de luchar contra la vida y lo que vivimos, se trata de tomar la fuerza de la vida, se trata de surfear la vida.
No pretendo dar fórmulas de felicidad, no lo pretendo porque no creo que exista, pienso que la felicidad es permitirnos descubrir en nuestra experiencia y la experiencia de cada uno es muy particular. En todo caso, sí creo que hay ciertas asociaciones, respecto a lo que no es felicidad o lo que no la incluye:
- La felicidad no es una compra ni una adquisición.
- La felicidad no es una persona.
- La felicidad no es un espíritu que nos posee y no proviene del poder de alguien, en todo caso, se construye en la disposición del encuentro con alguien.
- La felicidad no es una acción.
- La felicidad no es una emoción, quiero decir más precisamente, la felicidad no es alegría (puede incluirla, pero no es lo mismo).
Alguna vez le escuché a Claudio Naranjo en un SAT, que quien se siente feliz, se siente saludable, pues hoy por hoy, feliz es sinónimo de saludable.Considero también que la felicidad la construimos cuando aquietamos al juez interior con el que nos juzgamos por cada acto de nuestra vida y empezamos a abrazar cada parte de nosotros mismos con aceptación y respeto; siendo así, nuestra felicidad incluye la contemplación, el encuentro, el compartir, el hallarnos entrañables con la vida y nuestros semejantes, el placer, el gozo, el regocijo y la entrega. La felicidad incluye el experimentarnos vitales e invita al amor.
No sé si implica algo más, esto es lo que voy descubriendo, no pretendo que sea una receta, en todo caso, si se convierte en el punto de partida de cada uno para explorarlo, bienvenidos...
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