lunes, 23 de noviembre de 2015

¿Quienes somos Tú y Yo?

"Los sentimientos habitan en el hombre, pero el hombre habita en su amor. No hay en esto metáfora: es la realidad. El amor es un sentimiento que se adhiere al Yo de manera que el Tú sea su contenido u objeto; el amor está entre el Yo y el Tú. Quién no sepa esto, y no lo sepa con todo su ser, no conoce el amor, aunque atribuya al amor los sentimientos que experimenta, que siente, que goza y que expresa".

Martín Buber


Todas las mañanas, mientras preparo el desayuno, prendo la televisión para mirar las noticias y conocer lo que está ocurriendo en el mundo, tanto en el extranjero como en mi entorno más inmediato que son las calles que transito. Mi asombro parece inagotable, pues a cada instante veo que ocurrió una matanza, un robo y el que parece el inicio de una Tercera Guerra mundial. Por si eso fuera poco, empieza un sección llamada espectáculos en la que difunden la competencia y los dimes y diretes entre personas que se hacen llamar "farándula limeña" y promueven el culto a la falsedad y la ignorancia. Cuando me refiero a falsedad e ignorancia, no lo digo peyorativamente, me refiero a lo falso de crear personajes o mirarse a sí mismo como un personaje resaltante de la vanidad, es decir, que vive de la apariencia, de la imagen. Le llamo ignorancia al no darse cuenta (la conciencia dormida y al no saber). En la experiencia del ataque, de la competencia, de la ignorancia y de la falsedad de vivir en la apariencia, se eclipsa el amor, se eclipsa lo más profundo de ser no solamente humano, sino cósmico.


Al mirar todos estos fenómenos, me pregunto como especie, como sociedad, como humanidad, ¿quiénes somos tú y yo?

Inicié citando a Buber, lo leo y releo y me detengo en "quien no sepa esto, y no lo sepa con todo su ser, no conoce el amor, aunque atribuya al amor los sentimientos que experimenta, que siente, que goza y que expresa".

¿Cuánto daño hacemos a los demás y nos hacemos a nosotros mismos en nombre del - supuesto - amor?

Y voy más allá de la pareja, voy al profundo asunto de la cuestión. Cuando escribo esto, voy haciendo un ejercicio de memorias amorosas y a quien lee esto que escribo, lo invito también, a cerrar los ojos y convocar todas las memorias amorosas que tenga. Yo descubro que mi experiencia del amor tiene que ver con encuentro, con relación, con vínculo. Que es un vaivén de experiencia conmigo  y experiencia con los demás.

Las palabras que hallo ligadas automáticamente son: conmoverme, contemplar, resonar, educar, aprender, compartir, sostener, ser sostenido, conocer, reparar, regalar, acompañar, acoger, recibir, contribuir, silencio, pausa, acción, mirada, caricia, abrazo, disponibilidad...

En ninguna de las palabras que ligo automáticamente al recordar mis experiencias amorosas hallo el enjuiciar, el atacar, el jódete, el soy superior, el competir contigo. Me pregunto si alguno que leyó esto encontró alguna de éstas palabras.

El Cristianismo usa una palabra llamada "prójimo", a mí me gusta más usar la palabra "próximo".

¿Qué podemos descubrir con un próximo?

Aquí empieza la experiencia del crecimiento, pues Yo, al ser la primera persona del singular, significa tácitamente que hay un otro, es decir, que existe alguien más. Yo no es una existencia aislada, Yo es un fenómeno lingüístico en el que hago referencia a Mí mismo en la relación Yo-Tú. Ayuda a "ubicarnos" en el vínculo. Esto no significa ser más importante, ni más nada, significa un punto de referencia de la experiencia porque ese Tú que se vincula conmigo es para sí mismo un Yo, en el que paso a ser un Tú en la experiencia. Como tal, éste fenómeno que se llama vínculo, encuentro, etc. es el fenómeno en el que existimos. Somos seres vinculados.

De aquí que Yo y Tú somos semejantes, somos próximos, en igualdad en el vínculo, convocados y presentes en la misma experiencia. Éste encuentro, éste vínculo en su calidad de existencial, nos invita a un escenario amoroso y cuando digo escenario amoroso, me refiero a todo lo que señalé hace unas líneas: conmoverme, contemplar, resonar, educar, aprender, compartir, sostener, ser sostenido, conocer, reparar, regalar, acompañar, acoger, recibir, contribuir, silencio, pausa, acción, mirada, caricia, abrazo, disponibilidad...

Pondré éstas palabras en términos de vínculo, en términos de NOSOTROS: Conmovernos, contemplarnos, Resonarnos, Educarnos, Aprendernos, Compartirnos, Sostenernos, Ser Sostenidos, Conocernos, Repararnos, Regalarnos, Acompañarnos, Acogernos, Recibirnos, Contribuirnos, Silenciarnos, Pausarnos, Accionarnos, Mirarnos, Acariciarnos, Abrazarnos, Disponernos...

Me experimento en el amor y soy amor cuando despierto, cuando abro los ojos de la conciencia, digamos, del alma y me hallo en el encuentro, en la experiencia mutua, en la que miro y soy mirado, en la que escucho y soy escuchado, en la que sostengo y soy sostenido, en la experiencia en la que nos incluimos, en la que siendo Yo te reconozco y en la que siendo Tú me reconoces, y aunque suene confuso, en la que Tú eres Yo y Yo soy Tú, en la que somos, por muy efímera que sea la experiencia.

Sigo contemplando esto de Ser Yo y Tú... me doy cuenta con los años, que ambos, Tú y Yo, llegamos al vínculo en las mismas condiciones de libertad, es decir, ambos podemos decidir hasta cuando, ambos podemos decir adiós también, ambos podemos agradecernos por la experiencia de encuentro en la que crecimos, en la que descubrimos. Ambos llegamos igual. Ambos tenemos las mismas chances en el amor.

Cuando abrimos los ojos de la conciencia, cada vez más, cuando soltamos cualquier idea a priori sobre el encuentro, entonces nos encontramos de verdad y cuando lo hacemos, descubrimos la posibilidad de ser responsables en el amor, es decir, de hacernos cargo de estar presentes para que el encuentro ocurra.

Abrí con Martin Buber y cierro con él: "El amor es una acción cósmica. Para quien habita en el amor y contempla en el amor, los hombres se liberan de todo lo que los mezcla con la confusión universal: buenos y malvados, sabios y necios, bellos y feos, todos, uno después de otro, se tornan reales a sus ojos, se tornan otros tantos Tú, esto es, seres liberados, determinados, únicos; los ve a cada uno cara a cara. De una manera maravillosa surge de vez en cuando una presencia exclusiva. Entonces puedo ayudar, curar, educar, elevar, liberar. El amor es la responsabilidad de un Yo por un Tú. En esto reside la igualdad entre aquellos que se aman, igualdad que no podría residir en un sentimiento, cualquiera que fuese, igualdad que va del más pequeño al más grande, del más dichoso, del más protegido, de aquel cuya vida entera se halla incluida en la de un ser amado..."

Convoco a cada uno a la mayor de las profundidades que es el amor, a través del encuentro...
¿qué dices? Tú y Yo...

Os.







miércoles, 11 de noviembre de 2015

La Cultura del Tip y la Psicología



La Psicología y la especialidad de la Psicoterapia, son actividades profesionales jóvenes, sobretodo en el Perú, en comparación a otras actividades como la ingeniería, la administración, medicina, educación, etc.

Tan recientes que en sus inicios la carrera de la psicología era enseñada por médicos y recién desde la década de los 80`s es enseñada por psicólogos. En ésta misma década, se faculta al psicólogo para la intervención, es decir, para hacer psicoterapia y es desde el año 2003 o 2004, que se promulga la ley del psicólogo peruano.

A partir de esta fecha, los psicólogos empezamos a tener coincidentemente mayor posicionamiento en las instituciones y además empieza a promoverse campañas, publicidad de centros de terapia, se apertura la oficina de Prevención y Promoción de la Salud a nivel Ministerial, en el mundo del deporte aparecen equipos triunfantes con psicólogos en sus staff, en los colegios los psicólogos dejan de tener contrato de profesor y tienen contrato de psicólogo, y contribuye la globalización a través del internet por ejemplo, con mayores publicaciones y material especializado. Empieza a promoverse la cultura de la autoayuda y en el paradigma organizacional se promueve que la mayor competencia con la que puede contar una empresa para el éxito, es que sus trabajadores tengan mayor autoconocimiento.

Todos éstos factores influyen seguramente en que hoy, las personas vayan cambiando su mirada de "al psicólogo van los locos" a "siempre es bueno chequear si nos pasa algo" "siempre es bueno un consejito". No es necesariamente la mejor condición, sin embargo marca un cambio.

Lo interesante con esto del "consejito" es que entró en moda el pedir "tips", es decir, dar una receta corta para -como si fuéramos robots- reprogramarnos y tener resultados en breve plazo (imagino sostenido por la cultura de la efectividad, es decir, por la exigencia).

Cuando me presento, no suelo decir a qué me dedico, puesto que lo primero que me preguntan es si les puedo dar "tips" para unos "problemitas". Y cada vez que alguien se entera que soy psicólogo, entonces de inmediato quiere "Tips".

Los "tips" no son una sana alternativa porque la verdadera transformación interior, la evolución y el crecimiento personal, necesita tiempo, profundidad, atención, compromiso, responsabilidad. Las personas quieren "tips" para que no les ocurra lo que les ocurre y eso no es posible. Voy escribiendo y recuerdo a Fritz Perls: "Si llueve y me mojo, no soy responsable de la lluvia. Soy responsable de estar mojado". Las personas quieren "tips" para que no haya lluvia, para que las cosas no sucedan, piden "tips" para tener control de las circunstancias y en realidad el control es una ilusión.

La psicoterapia, como camino de autodescubrimiento, invita a la responsabilidad, que proviene del latín "response habilitas", que significa "habilidad para responder", es decir, la capacidad que tengo para hacerme cargo de mi existencia en las circunstancias en las que me encuentre. Para hacernos cargo, es indispensable disposición, atención a sí mismo, estar abierto a descubrir "¿qué tengo que ver yo con que esto me pase?" es descubrir, cómo hago para estar mojado cuando llueve.

Es por eso que el "tip" no es posible. Seguro es posible sugerir algunas experiencias a ver qué descubren, pero si no hay conciencia, si no es vivida la experiencia con entrega, entonces la posibilidad de descubrir y transformar es mínima o nula. Nadie cambia de un día para otro y para siempre.

Los "tips", tal como lo veo yo, son una forma de cristalizar nuestra identidad en la construcción de un rol, de cómo comportarse para poder lograr. ¿Cuántas sonrisas, apretones de manos o abrazos, son un tip y no llevan la franqueza y genuinidad consigo?. Por ejemplo, los gestos políticos, los saludos, las sonrisas, las frases armadas para que la gente compre el voto.

No se trata de incorporar "tips" para robotizarnos, se trata de aprender a incorporar desde la profundidad, desde el interior. La mirada profunda, el silencio reparador, el abrazo sostenedor, la sonrisa alegre, la maravillosa lágrima de la pena, todos como destellos de genuinidad.

Un "tip" no alcanza para la genuinidad, no alcanza para ser uno mismo.

Cuando recibo en el consultorio a las personas, desde la primera sesión les presento el panorama, es decir, les pregunto si están en consulta por ellos mismos y si están dispuestos a entregarse al proceso, porque mi compromiso es acompañarlos al infierno mismo y no estoy dispuesto a poner más entrega y energía, siendo el proceso de ellos. Les cuento que la terapia implica compromiso. He recibido personas a las que les he dicho que no los llamaré para otra cita, si no que dado lo que hemos conversado revisen si se sienten dispuestos porque a la terapia se llega por elección y esa elección es una responsabilidad (capacidad de respuesta), es decir, no tomen la terapia porque "me manda mi esposa para no divorciarnos" o "mi papá sino no me compra lo que quiero", etc. Cuando es así, los invito a retirarse y pensar si están dispuestos a la terapia, y si es así, entonces los recibiré con disposición y cariño. Y bueno, algunos llaman y otros no.

Seguro que la cultura del "tip" es parte de un cambio, cambio que todavía no alcanza para el desarrollo de una sociedad armónica. Pienso que podríamos empezar a fomentar la elección, el deseo de profundidad y el empezar a despegarnos de la superficialidad. Los beneficios son maravillosos,  son el reencuentro con uno mismo.

Cierro con una frase del poeta Antonio Machado:

"Caminante no hay camino, se hace camino al andar.... al andar se hace camino y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar".