"Los sentimientos habitan en el hombre, pero el hombre habita en su amor. No hay en esto metáfora: es la realidad. El amor es un sentimiento que se adhiere al Yo de manera que el Tú sea su contenido u objeto; el amor está entre el Yo y el Tú. Quién no sepa esto, y no lo sepa con todo su ser, no conoce el amor, aunque atribuya al amor los sentimientos que experimenta, que siente, que goza y que expresa".
Martín Buber
Todas las mañanas, mientras preparo el desayuno, prendo la televisión para mirar las noticias y conocer lo que está ocurriendo en el mundo, tanto en el extranjero como en mi entorno más inmediato que son las calles que transito. Mi asombro parece inagotable, pues a cada instante veo que ocurrió una matanza, un robo y el que parece el inicio de una Tercera Guerra mundial. Por si eso fuera poco, empieza un sección llamada espectáculos en la que difunden la competencia y los dimes y diretes entre personas que se hacen llamar "farándula limeña" y promueven el culto a la falsedad y la ignorancia. Cuando me refiero a falsedad e ignorancia, no lo digo peyorativamente, me refiero a lo falso de crear personajes o mirarse a sí mismo como un personaje resaltante de la vanidad, es decir, que vive de la apariencia, de la imagen. Le llamo ignorancia al no darse cuenta (la conciencia dormida y al no saber). En la experiencia del ataque, de la competencia, de la ignorancia y de la falsedad de vivir en la apariencia, se eclipsa el amor, se eclipsa lo más profundo de ser no solamente humano, sino cósmico.
Al mirar todos estos fenómenos, me pregunto como especie, como sociedad, como humanidad, ¿quiénes somos tú y yo?
Inicié citando a Buber, lo leo y releo y me detengo en "quien no sepa esto, y no lo sepa con todo su ser, no conoce el amor, aunque atribuya al amor los sentimientos que experimenta, que siente, que goza y que expresa".
¿Cuánto daño hacemos a los demás y nos hacemos a nosotros mismos en nombre del - supuesto - amor?
Y voy más allá de la pareja, voy al profundo asunto de la cuestión. Cuando escribo esto, voy haciendo un ejercicio de memorias amorosas y a quien lee esto que escribo, lo invito también, a cerrar los ojos y convocar todas las memorias amorosas que tenga. Yo descubro que mi experiencia del amor tiene que ver con encuentro, con relación, con vínculo. Que es un vaivén de experiencia conmigo y experiencia con los demás.
Las palabras que hallo ligadas automáticamente son: conmoverme, contemplar, resonar, educar, aprender, compartir, sostener, ser sostenido, conocer, reparar, regalar, acompañar, acoger, recibir, contribuir, silencio, pausa, acción, mirada, caricia, abrazo, disponibilidad...
En ninguna de las palabras que ligo automáticamente al recordar mis experiencias amorosas hallo el enjuiciar, el atacar, el jódete, el soy superior, el competir contigo. Me pregunto si alguno que leyó esto encontró alguna de éstas palabras.
El Cristianismo usa una palabra llamada "prójimo", a mí me gusta más usar la palabra "próximo".
¿Qué podemos descubrir con un próximo?
Aquí empieza la experiencia del crecimiento, pues Yo, al ser la primera persona del singular, significa tácitamente que hay un otro, es decir, que existe alguien más. Yo no es una existencia aislada, Yo es un fenómeno lingüístico en el que hago referencia a Mí mismo en la relación Yo-Tú. Ayuda a "ubicarnos" en el vínculo. Esto no significa ser más importante, ni más nada, significa un punto de referencia de la experiencia porque ese Tú que se vincula conmigo es para sí mismo un Yo, en el que paso a ser un Tú en la experiencia. Como tal, éste fenómeno que se llama vínculo, encuentro, etc. es el fenómeno en el que existimos. Somos seres vinculados.
De aquí que Yo y Tú somos semejantes, somos próximos, en igualdad en el vínculo, convocados y presentes en la misma experiencia. Éste encuentro, éste vínculo en su calidad de existencial, nos invita a un escenario amoroso y cuando digo escenario amoroso, me refiero a todo lo que señalé hace unas líneas: conmoverme, contemplar, resonar, educar, aprender, compartir, sostener, ser sostenido, conocer, reparar, regalar, acompañar, acoger, recibir, contribuir, silencio, pausa, acción, mirada, caricia, abrazo, disponibilidad...
Pondré éstas palabras en términos de vínculo, en términos de NOSOTROS: Conmovernos, contemplarnos, Resonarnos, Educarnos, Aprendernos, Compartirnos, Sostenernos, Ser Sostenidos, Conocernos, Repararnos, Regalarnos, Acompañarnos, Acogernos, Recibirnos, Contribuirnos, Silenciarnos, Pausarnos, Accionarnos, Mirarnos, Acariciarnos, Abrazarnos, Disponernos...
Me experimento en el amor y soy amor cuando despierto, cuando abro los ojos de la conciencia, digamos, del alma y me hallo en el encuentro, en la experiencia mutua, en la que miro y soy mirado, en la que escucho y soy escuchado, en la que sostengo y soy sostenido, en la experiencia en la que nos incluimos, en la que siendo Yo te reconozco y en la que siendo Tú me reconoces, y aunque suene confuso, en la que Tú eres Yo y Yo soy Tú, en la que somos, por muy efímera que sea la experiencia.
Sigo contemplando esto de Ser Yo y Tú... me doy cuenta con los años, que ambos, Tú y Yo, llegamos al vínculo en las mismas condiciones de libertad, es decir, ambos podemos decidir hasta cuando, ambos podemos decir adiós también, ambos podemos agradecernos por la experiencia de encuentro en la que crecimos, en la que descubrimos. Ambos llegamos igual. Ambos tenemos las mismas chances en el amor.
Cuando abrimos los ojos de la conciencia, cada vez más, cuando soltamos cualquier idea a priori sobre el encuentro, entonces nos encontramos de verdad y cuando lo hacemos, descubrimos la posibilidad de ser responsables en el amor, es decir, de hacernos cargo de estar presentes para que el encuentro ocurra.
Abrí con Martin Buber y cierro con él: "El amor es una acción cósmica. Para quien habita en el amor y contempla en el amor, los hombres se liberan de todo lo que los mezcla con la confusión universal: buenos y malvados, sabios y necios, bellos y feos, todos, uno después de otro, se tornan reales a sus ojos, se tornan otros tantos Tú, esto es, seres liberados, determinados, únicos; los ve a cada uno cara a cara. De una manera maravillosa surge de vez en cuando una presencia exclusiva. Entonces puedo ayudar, curar, educar, elevar, liberar. El amor es la responsabilidad de un Yo por un Tú. En esto reside la igualdad entre aquellos que se aman, igualdad que no podría residir en un sentimiento, cualquiera que fuese, igualdad que va del más pequeño al más grande, del más dichoso, del más protegido, de aquel cuya vida entera se halla incluida en la de un ser amado..."
Convoco a cada uno a la mayor de las profundidades que es el amor, a través del encuentro...
¿qué dices? Tú y Yo...
Os.